El Tribunal de Arrendamientos de Nueva Zelanda ordenó a la empresa de Christchurch Good Girls Property Management pagar 5.877 dólares neozelandeses en daños ejemplares e indemnización tras declarar que infringió la Ley de Arrendamientos Residenciales de 1986 en 20 arrendamientos. La empresa aceptó las infracciones, que incluyeron una terminación ilegal, un aumento ilegal del alquiler en un arrendamiento, cláusulas inejecutables añadidas a los contratos en ocho arrendamientos y la omisión de las declaraciones de aislamiento, seguro y cumplimiento de Healthy Homes en los contratos de arrendamiento. El Equipo de Cumplimiento e Investigación de Arrendamientos del MBIE llevó el caso en nombre de los inquilinos.

El tribunal determinó que la empresa trató un arrendamiento como un acuerdo de pensión —que conlleva distintos derechos de terminación— y lo puso fin sin fundamento, aunque la directora única, Prudence Morrall, que ha aparecido en el programa de telerrealidad de TVNZ Renters, no tenía claro cómo clasificarlo. El adjudicador determinó que ella «claramente tenía dudas» sobre su actuación y sabía que no debía poner fin al arrendamiento.

Los daños ejemplares cubrieron las declaraciones de cumplimiento faltantes; la indemnización abordó fallos de mantenimiento, con imágenes del MBIE que mostraban tablones de fachada podridos en un alquiler y una puerta de entrada con una gran rendija que dejaba entrar una corriente fría. La empresa había planteado las preocupaciones sobre reparaciones a los propietarios, quienes retrasaron o rechazaron las obras por el costo; el tribunal señaló que esto no eliminaba la responsabilidad de la empresa.

El gerente nacional del MBIE, Brett Wilson, dijo que el fallo refuerza la obligación profesional de actuar cuando los administradores conocen infracciones, de mantener registros cuando los propietarios se niegan a reparar y de dejar de actuar para clientes incumplidores: «Hacer la vista gorda no es una opción». La empresa dijo que aceptaba las conclusiones y que aprendería de las infracciones. Todos los alquileres privados en Nueva Zelanda han tenido que cumplir las normas de Healthy Homes desde el 1 de julio de 2025; las sanciones alcanzan los 7.200 dólares neozelandeses por infracción, y omitir una declaración de cumplimiento puede acarrear hasta 500 dólares neozelandeses por arrendamiento.

5.877 dólares neozelandeses en daños ejemplares e indemnización, con tablones de fachada podridos y puertas con corrientes de aire entre las pruebas.

La administradora siguió actuando para propietarios que se negaban a reparar, y el tribunal sostuvo que la negativa de un cliente no transfiere el deber legal de cumplir.

Puso fin a un arrendamiento tratándolo como una pensión sin tener certeza de la clasificación, mientras la directora «claramente tenía dudas» de que la medida fuera lícita.

Faltaban declaraciones básicas de cumplimiento —aislamiento, seguro, Healthy Homes— en muchos de los 20 contratos de arrendamiento.

Actuar para un arrendador no externaliza el deber: un administrador que detecta una infracción debe insistir, documentarla o abandonar al cliente.

La empresa aceptó las conclusiones del tribunal y dijo que aprendería de las infracciones. El caso llega cuando Nueva Zelanda avanza hacia la regulación de los administradores de propiedades: el Gabinete ha acordado desarrollar un modelo de registro con una autoridad reguladora y un tribunal disciplinario, y exigir que los fondos de los clientes se mantengan separados de los fondos operativos. El ministerio de vivienda señala que los administradores de propiedades gestionan alrededor de la mitad del mercado de arrendamientos residenciales.

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Las fuentes

  1. NZ tribunal penalises property manager over 20 tenancies NZ Adviser (MyMedia) (citing Tenancy Services/MBIE, RNZ, Newstalk ZB and The Press) · mpamag.com ·