Christopher & Banks comenzó en 1956 como Braun's Fashions, una cadena familiar de ropa femenina que atendía a pequeñas localidades de todo Estados Unidos. Salió a bolsa en 1992 y llegó a casi 450 tiendas en 2020, especializada en ropa informal de precio accesible, prendas básicas, ropa para ir a trabajar, ropa de ocio y ropa de dormir de temporada. Su clienta principal era la mujer de pequeñas localidades: la cadena se ubicaba en mercados normalmente de menos de 75.000 habitantes, donde el tráfico de los centros comerciales era el principal canal minorista. Tres cuartas partes de sus ventas procedían de tiendas físicas.
Cuando la COVID-19 golpeó en la primavera de 2020, Christopher & Banks cerró temporalmente todas sus tiendas. La empresa suspendió temporalmente a su personal, recortó el salario de sus directivos, dejó de pagar el alquiler y recibió un préstamo PPP de 10 millones de dólares. Pero sus clientas —mujeres mayores de mercados más pequeños— no volvieron a las tiendas ni siquiera después de que estas reabrieran. Las ventas del tercer trimestre cayeron un 22,6%, y la temporada navideña no trajo ninguna mejora. La consejera delegada Keri Jones dijo que las clientas tenían una «demanda limitada de conjuntos nuevos ante la ausencia de compromisos sociales». La cadena incurrió en impago de sus préstamos y del arrendamiento de su sede central, y se enfrentó al desalojo de algunas tiendas.
El 14 de enero de 2021, Christopher & Banks se acogió al Capítulo 11 con planes de cerrar sus aproximadamente 449 tiendas. Se contrató a Hilco Merchant Resources para gestionar las ventas de liquidación. Una filial de Hilco también surgió como postor de referencia (stalking horse) para el negocio de comercio electrónico de la empresa. Tras seis décadas y media sirviendo a comunidades que los minoristas nacionales ignoraban, la cadena quedó arrasada en un solo año.
Liquidó las 449 tiendas y disolvió la cadena de 65 años después de que un préstamo PPP de 10 millones de dólares y otras medidas provisionales solo retrasaran lo inevitable.
Un modelo de negocio en el que el 75% de las ventas procede de tiendas físicas no tiene resiliencia: cuando la COVID obligó a cerrar, no había ningún canal digital que absorbiera el cambio de la demanda.
Christopher & Banks atendía a clientas mayores de pequeñas localidades que no se pasaron a las compras en línea durante la pandemia; cuando las tiendas reabrieron, esas clientas simplemente dejaron de comprar ropa.
Las medidas provisionales —un préstamo PPP de 10 millones de dólares, el impago del alquiler, recortes salariales a los directivos— solo retrasaron lo inevitable. Sin un cambio fundamental en la forma en que las clientas compraban, la cadena no tenía camino de vuelta.
Un minorista cuyas clientas solo compran en tiendas necesita que esas tiendas estén abiertas: cuando una pandemia las cierra durante meses y las clientas no vuelven, el negocio no tiene plan B.
CONSULTA LAS PRUEBAS