El 1 de julio de 2009, Arianespace puso en órbita TerreStar-1 desde la Guayana Francesa: un ingenio construido por Space Systems/Loral que superaba los 6.900 kilogramos, presentado como el mayor satélite comercial de comunicaciones jamás lanzado, con una antena desplegable de 18 metros que daba servicio a Norteamérica desde la órbita geoestacionaria. El plan era una red híbrida: teléfonos de aspecto corriente que pasan al servicio satelital en banda S cuando quedan fuera de la cobertura terrestre, vendidos a empresas, al gobierno y a los servicios de emergencia.

El negocio no se desarrolló según lo previsto. El 19 de octubre de 2010, TerreStar Networks y 13 filiales se acogieron al Capítulo 11 en el Distrito Sur de Nueva York bajo un plan preconcertado liderado por su mayor acreedor garantizado, EchoStar, que además aportó un préstamo de deudor en posesión de 75 millones de dólares para mantener las operaciones en marcha. La sociedad operativa presentó un cuarto plan de reorganización enmendado en el plazo de dos meses; la matriz, TerreStar Corporation, siguió el mismo camino al Capítulo 11 el 16 de febrero de 2011.

Ese mismo mes, EchoStar acordó comprar por 1.000 millones de dólares a DBSD North America, la vecina en quiebra de TerreStar, y observadores del sector declararon al Wall Street Journal que el espectro era el verdadero premio en ambos casos. El colapso adquirió por un momento un aire utópico: una organización sin ánimo de lucro llamada Buy This Satellite hizo campaña para comprar TerreStar-1 y reposicionarlo sobre el mundo en desarrollo después de que Egipto cortara el acceso a internet en 2011. Recaudó unos 37.000 dólares de su objetivo de 150.000 dólares para la primera fase, y el sector consideró la idea quijotesca.

Los activos siguieron el camino de los acreedores, en cambio, y el interés de los acreedores era el espectro, no los satélites.

Un préstamo de quiebra de 75 millones de dólares de su mayor acreedor lo mantuvo con vida; la matriz siguió al Capítulo 11 cuatro meses después; los activos acabaron en manos de DISH.

La apuesta daba por sentada una demanda de servicio híbrido de satélite y terrestre —teléfonos que pasaban al satélite fuera de la cobertura celular— que nunca se materializó a escala antes de que se agotara el efectivo.

El modelo era brutalmente intensivo en capital: un satélite insignia, una antena de 18 metros y la construcción de una red terrestre debían pagarse antes de que el nicho del mercado empresarial pudiera demostrar su viabilidad.

El mayor acreedor garantizado controlaba el proceso: EchoStar aportó el préstamo de deudor en posesión mientras compraba simultáneamente DBSD, y el desenlace valoró TerreStar por su espectro más que por su plan operativo.

La estructura falló por etapas: la sociedad operativa se acogió primero al amparo de un plan preconcertado, y la sociedad holding la siguió cuatro meses después, dejando poco margen de maniobra a los inversores externos.

Construir el mayor activo de la categoría no compensa si el mercado llega tarde. El espectro sobrevivió al negocio: lo que DISH rescató de TerreStar fueron las ondas, no el sueño del satélite.

DISH Network acabó adquiriendo la mayor parte de los activos de TerreStar, integrando el espectro en banda S en lo que hoy es la red 5G de DISH; Light Reading recapituló la saga en 2023 al informar sobre una empresa sucesora, MidWave Wireless, que «surgió de la empresa satelital en quiebra TerreStar». EchoStar se hizo con DBSD por 1.000 millones de dólares como parte de esa misma consolidación del espectro. El propio TerreStar-1 sigue volando: el mayor satélite comercial de su época sobrevivió a la empresa que lo lanzó, reducido de una red nacional de emergencia a una línea en la cartera de espectro de otro.

CONSULTA LAS PRUEBAS

Las fuentes

  1. Buy this satellite? The Space Review · thespacereview.com ·
  2. TerreStar Corporation, TerreStar Holdings File Ch. 11; Affiliates' Cases to Be Joined Bloomberg Law · news.bloomberglaw.com ·
  3. MidWave jumps into direct-to-cell game Light Reading · lightreading.com