Kiely Rowan plc —la empresa detrás del negocio de moda y venta al por menor de la diseñadora Orla Kiely— quebró en septiembre de 2018 con deudas de 7,25 millones de libras, lo que conmocionó a un sector que la había visto declarar ingresos y beneficio operativo crecientes en 2017. La propia Kiely calificó el colapso como «un duelo»; su negocio de licencias, separado, siguió expandiéndose.

La razón salió a la luz en el segundo informe de seguimiento de los administradores conjuntos, presentado en Companies House por Chris Newell: «Parte de la explicación del fracaso del negocio parece estar en las cantidades utilizadas para financiar el negocio en la entidad estadounidense». La apertura de una nueva tienda en Nueva York, escribió, generó una sangría de flujo de caja que obligó a un endeudamiento adicional y acabó arrastrando a todo el grupo.

Señaló que seguían en curso las investigaciones sobre la financiación del proyecto estadounidense por parte de los directores «en detrimento del resto del grupo», y que en diciembre de 2018 se había remitido al Insolvency Service un informe confidencial sobre los directores.

Los restos se detallaron partida por partida: al acreedor garantizado Metro Bank se le debían 2,15 millones de libras y no se esperaba reembolsarle la totalidad; a los acreedores no garantizados se les debían 6,13 millones de libras sin previsión de dividendo, incluidos 100.000 libras a las autoridades fiscales irlandesas; las reclamaciones preferentes por pago de vacaciones y salarios atrasados se estimaban en 97.412 libras. La administración de la entidad vinculada Killyon Stem LLP afrontaba 1,99 millones de libras en reclamaciones no garantizadas con un dividendo previsto de aproximadamente 0,02 peniques por libra. La propia administración de la plc generó un superávit de solo 113.669 libras, tras realizar 396.524 libras de existencias frente a más de 263.000 libras en honorarios.

Kiely Rowan plc quebró con deudas de 7,25 millones de libras; la reclamación garantizada de 2,15 millones de libras de Metro Bank no se pagará íntegramente y se espera que los acreedores no garantizados, por 6,13 millones de libras, no reciban nada.

La causa es inusualmente concreta: el informe de un administrador designado por el tribunal señala la financiación de la tienda estadounidense, no la marca, el mercado ni la COVID.

La empresa quebró en una trayectoria ascendente —los ingresos y el beneficio seguían creciendo en 2017—, por lo que el fracaso aísla la decisión de expansión.

La cascada de acreedores está plenamente documentada, hasta la estimación de 0,02 peniques por libra para una entidad hermana.

La conducta de los directores en la financiación del proyecto estadounidense se remitió para investigación, lo que la sitúa como la decisión bajo escrutinio.

Una tienda insignia en el mercado equivocado puede pesar más que todas las buenas cifras que hay detrás: una expansión financiada con deuda convierte el flujo de caja de una empresa rentable en la garantía de otro.

A la fecha del informe de seguimiento de octubre de 2019, la administración de Kiely Rowan plc había realizado 396.524 libras con la venta de existencias, se esperaba que los acreedores preferentes recibieran un dividendo y los no garantizados ninguno, y las investigaciones sobre la financiación de la tienda estadounidense por parte de los directores seguían en curso. El negocio de licencias de Orla Kiely continuó.

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Las fuentes

  1. Move to open US store blamed for collapse of Orla Kiely firm The Irish Times · irishtimes.com ·