En julio de 2013, Kanebo Cosmetics, filial de Kao Corporation, retiró voluntariamente 54 productos blanqueadores de la piel en toda Asia después de que los consumidores informaran de manchas blancas persistentes —leucoderma— que no desaparecían tras dejar de usar los productos. La causa era el rododenol (4HPB), un ingrediente aclarador patentado que Kanebo había desarrollado y utilizado en ocho submarcas.
Kanebo había distribuido 4,36 millones de las unidades afectadas solo en Japón y 370.000 en el extranjero. A principios de 2014, la empresa había confirmado 19.603 casos de síntomas similares al vitíligo y había alcanzado 16.856 acuerdos de compensación con los consumidores afectados. Kao registró 11.300 millones de yenes en costes y pérdidas relacionados con la retirada, y el beneficio operativo de Kanebo cayó en unos 6.000 millones de yenes estimados.
La retirada abarcó Japón, Hong Kong, Corea del Sur, Taiwán, Tailandia, Singapur, Malasia, Indonesia, Myanmar, Filipinas y Vietnam. En Taiwán, el mayor mercado exterior de los productos para Kanebo, el agente local retiró 12 artículos de las estanterías de los grandes almacenes. El caso se convirtió en un hito en la regulación de la seguridad de los cosméticos en toda Asia.
Kanebo retiró 54 productos en toda Asia después de que el rododenol causara manchas cutáneas irreversibles a 19.603 usuarios, con un coste de 11.300 millones de yenes y años de indemnizaciones.
Kanebo lanzó al mercado un nuevo principio activo sin pruebas dermatológicas adecuadas a largo plazo en diversos tipos de piel.
La empresa trató las primeras quejas de los consumidores como afecciones cutáneas aisladas en lugar de un problema sistémico del ingrediente, lo que retrasó la retirada varios meses.
Un único compuesto patentado estaba presente en 54 productos y ocho submarcas, de modo que el fallo de un ingrediente se convirtió en una retirada de toda la cartera.
La adquisición de Kanebo por Kao en 2006 no había integrado plenamente los procesos de revisión de seguridad, lo que dejó la línea de desarrollo de productos de la filial insuficientemente supervisada.
Un nuevo principio activo necesita datos de seguridad a largo plazo antes de comercializarse en millones de unidades. Un compuesto presente en toda una línea de productos convierte un único fallo en una retirada de toda la cartera.
Kanebo estableció un programa de compensación que seguía pagando reclamaciones años después. Kao consolidó las operaciones de Kanebo y reforzó la revisión de seguridad. El caso impulsó una regulación más estricta de los ingredientes cosméticos en Japón y en los mercados asiáticos.
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