En marzo de 2020, Jollibee Foods Corp., el imperio filipino de comida rápida de Tony Tan Caktiong —que arrasó a McDonald's en su mercado local y controlaba cerca del 56% del mercado filipino de comida rápida, valorado en 5000 millones de dólares—, estaba pagando su apuesta estadounidense. La empresa había gastado 540 millones de dólares en comprar Smashburger y Coffee Bean & Tea Leaf Co., y aun cuando las dos cadenas deficitarias lastraban las ganancias, el brote de coronavirus amenazaba las ventas.

El veredicto del mercado fue brutal: las acciones de Jollibee se desplomaron más del 18% en 2020, sumándose a las pérdidas de 2019, las peores en dos décadas. La caída borró 2220 millones de dólares del valor de mercado de la compañía desde finales de 2018, un toque de atención para un magnate, hijo de inmigrantes chinos pobres, que había perseguido un crecimiento rápido en el extranjero mediante adquisiciones.

La estrategia había ampliado la huella del grupo hasta casi 6000 tiendas en 35 países, pero los inversores seguían sin impresionarse por el rendimiento mientras Smashburger y Coffee Bean continuaban quemando efectivo. «Aunque el lastre de sus adquisiciones se haya estabilizado, el sentimiento seguirá siendo bajista hasta que tengamos la certeza de que el impacto del virus ha tocado techo», dijo Noel Reyes, director de inversiones de Security Bank Corp. en Manila, que ayuda a gestionar 58 mil millones de pesos.

2220 millones de dólares borrados del valor de mercado desde finales de 2018, después de que las acciones cayeran un 18% a principios de 2020, sumándose al peor desempeño bursátil de 2019 en dos décadas.

Las dos adquisiciones estadounidenses perdían dinero en el momento en que Jollibee menos podía permitirse un lastre en las ganancias.

El crecimiento mediante adquisiciones amplió la huella hasta 6000 tiendas en 35 países sin producir un rendimiento que los inversores pudieran ver.

El dominio de Jollibee en su mercado local estableció una base de referencia alta; cualquier tropiezo en Estados Unidos se evidenciaba frente al múltiplo de un valor de referencia.

La pandemia llegó antes de que las adquisiciones tuvieran la oportunidad de demostrar su valía, acumulando un shock de demanda sobre una estrategia ya en duda.

Comprarse la entrada a un gran mercado solo funciona si los objetivos dejan de quemar efectivo; los trofeos en el extranjero que lastran las ganancias pueden revalorizar a la baja incluso a una franquicia local dominante.

Según el informe de marzo de 2020, el impacto del virus aún no se había cuantificado por completo, y Reyes, de Security Bank, esperaba que el sentimiento bajista persistiera hasta que el brote tocara techo. En China, donde comenzó el brote, las 15 marcas del grupo operaban 389 restaurantes que representaban el 7,4% de las ventas; el país albergaba el 15% de sus locales en el extranjero.

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Las fuentes

  1. Philippine fast food giant Jollibee loses US$2 billion on America gamble South China Morning Post · scmp.com ·