En 2011, HTC era el mayor fabricante de smartphones de Estados Unidos, por delante de Apple y Samsung, y una de las marcas tecnológicas más orgullosas de Taiwán. En pocos años perdió esa posición: su cuota del mercado estadounidense cayó a alrededor del 7 % en 2015, y la empresa entró en una racha de pérdidas trimestrales mientras los compradores se pasaban al iPhone de Apple y a teléfonos chinos más baratos.
En septiembre de 2017, HTC cerró un acuerdo con Google, que pagó 1100 millones de dólares por aproximadamente la mitad del equipo de diseño e investigación de smartphones de HTC —unos 2000 ingenieros, incluidos quienes habían estado fabricando los teléfonos Pixel de Google—, junto con una licencia no exclusiva de las patentes de HTC. HTC dijo que seguiría fabricando sus propios teléfonos, pero su plantilla de diseño pasó de unos 4000 a poco más de 2000.
La reducción continuó. En 2019, HTC tenía unos 3500 empleados en todo el mundo, y en 2020 menos de 2400, una fracción de la plantilla que había llegado a tener. Una empresa que había definido la primera era de Android había vendido efectivamente su mejor talento a un rival y se había replegado a los márgenes del mercado que ayudó a crear. Los puestos de trabajo no desaparecieron en un solo despido; se esfumaron a lo largo de años de retirada.
Vendió a Google por 1100 millones de dólares a unos 2000 diseñadores, el equipo que estaba detrás del Pixel de Google, reduciendo la plantilla de 4000 a 2000 y retirándose del mercado.
HTC se perdió el giro hacia los smartphones insignia de gama alta y el marketing de marca, por lo que perdió compradores frente a Apple y, al mismo tiempo, frente a rivales chinos más baratos.
Años de ventas decrecientes y pérdidas redujeron el negocio, y la empresa monetizó su activo más fuerte —su equipo de diseño— vendiendo a Google unos 2000 ingenieros.
Con su mejor talento fuera y su negocio de teléfonos disminuido, HTC siguió contrayéndose, recortando su plantilla mundial desde la de un líder del mercado hasta una fracción de ella en pocos años.
El verdadero activo de un líder del mercado es el equipo que lo hizo líder. Cuando HTC ya no pudo competir, vendió ese equipo a la empresa frente a la que estaba perdiendo, y miles de puestos de trabajo se convirtieron en una nota a pie de página de un rival.
HTC sigue existiendo, fabrica teléfonos a pequeña escala y se está orientando hacia los cascos de realidad virtual con su marca Vive, pero ya no es un gran empleador ni fabricante de smartphones. El acuerdo con Google se recuerda menos como un triunfo que como el momento en que un antiguo líder del mercado convirtió en dinero el talento que lo había hecho relevante. Para la industria tecnológica de Taiwán fue un arco aleccionador: un pionero del hardware que no pudo mantener su posición cuando el mercado cambió, y cuya plantilla pagó el precio a lo largo de años en lugar de en un solo golpe.
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Las fuentes
- The Verge, 21 September 2017 — Google to acquire part of HTC's mobile division for $1.1 billion (about 2,000 HTC staffers, the Pixel team, plus a non-exclusive IP licence; HTC's design staff down from about 4,000 to just over 2,000) theverge.com
- Wikipedia — HTC (the fall from top US smartphone vendor in 2011 to about 7% share by 2015, the consecutive losses, and the worldwide employee count of about 3,500 in 2019 falling below 2,400 in 2020) en.wikipedia.org