Galeria Karstadt Kaufhof era la última gran cadena de grandes almacenes que quedaba en Alemania, fruto de la fusión de las rivales Karstadt y Kaufhof. Operaba 92 tiendas y empleaba a más de 15.000 personas. Su propietaria era Signa Retail Selection, parte del imperio comercial e inmobiliario del empresario austriaco René Benko. Signa era a la vez accionista y arrendadora: Galeria pagaba el alquiler a su propia propietaria.
La primera insolvencia llegó en abril de 2020, durante el confinamiento por el coronavirus. Galeria cerró alrededor de 40 tiendas, suprimió 4.000 puestos de trabajo y recibió 680 millones de euros en ayudas estatales alemanas. La segunda llegó en octubre de 2022, impulsada por el fuerte encarecimiento de la energía, la elevada inflación y el débil gasto de los consumidores. En marzo de 2023 siguió una tercera ronda de cierres. La tercera solicitud de insolvencia se presentó el 9 de enero de 2024 ante el tribunal de Essen, y no la provocó la actividad comercial de Galeria, sino el colapso del propio grupo Signa.
El consejero delegado, Olivier van den Bossche, lo afirmó sin rodeos: «Las insolvencias del grupo Signa perjudican enormemente a Galeria, obstaculizan la actividad en curso y limitan gravemente las posibilidades de desarrollo futuro como consecuencia de los altos alquileres y los costosos servicios». Signa había prometido 200 millones de euros de financiación para la reestructuración que nunca llegaron en su totalidad. Otras dieciséis tiendas cerraron antes de agosto de 2024, con la supresión de 1.400 puestos de trabajo adicionales. Nuevos propietarios tomaron el relevo y el procedimiento de insolvencia se levantó el 31 de julio de 2024, con más de tres cuartas partes de las tiendas aún abiertas.
La propietaria era también la arrendadora, así que su quiebra golpeó a Galeria por partida doble: perdió al inversor y siguió debiendo alquileres elevados, lo que forzó tres insolvencias y 680 millones de euros en ayudas estatales.
La propietaria era también la arrendadora: cuando Signa se hundió, Galeria perdió a su inversor y se enfrentó a un acreedor que reclamaba alquileres elevados en la misma reestructuración.
Tres insolvencias en cuatro años destruyeron la confianza de los proveedores, la moral de los empleados y la capacidad de planificar cualquier inversión con un horizonte superior a un trimestre.
680 millones de euros en ayudas estatales compraron tiempo, pero no resolvieron el problema estructural: una red de tiendas dimensionada para una era de los grandes almacenes que ya había terminado.
La promesa de Signa de 200 millones de euros de financiación para la reestructuración dependía de un grupo que a su vez estaba entrando en insolvencia: el dinero del rescate no existía.
Cuando tu arrendador es también tu propietario, su quiebra te provoca dos crisis a la vez, y el alquiler sigue acumulándose mientras buscas a alguien que te rescate.
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