Apple llevó a cabo un retiro voluntario del adaptador de corriente USB ultracompacto que se incluía con el iPhone 3G en Estados Unidos y otras regiones. El defecto era estructural: las clavijas metálicas no estaban suficientemente ancladas, de modo que, con los ciclos normales de inserción y extracción, los anclajes de plástico que las sujetaban se fatigaban hasta que una clavija se rompía en el punto de pivote donde el metal se une al plástico. Una clavija desprendida solía quedar atascada en el enchufe de pared, aún conectada al suministro eléctrico del edificio, por lo que tocarla suponía una descarga.
No había forma de distinguir una unidad peligrosa de una segura sin conocer la marca: los adaptadores afectados son el modelo A1265 sin un punto verde en la superficie inferior entre las clavijas, vendidos con unidades de iPhone 3G adquiridas entre octubre de 2008 y septiembre de 2009. Apple indicó a los propietarios que dejaran de usar de inmediato cualquier adaptador sin el punto, advirtiendo que el uso continuado conllevaba el riesgo de que la clavija se rompiera durante el funcionamiento diario y dejara metal energizado en la toma de corriente.
La solución fue un canje gratuito, no una reparación: Apple sustituyó los adaptadores afectados por una versión rediseñada cuyo conjunto de clavijas reforzado está certificado por el punto verde, a través de los Genius Bars de las Apple Store, proveedores de servicio autorizados o un portal en línea que verificaba los números de serie y enviaba los reemplazos.
Un canje gratuito en todo el mundo: cada adaptador ultracompacto A1265 afectado se sustituyó por la versión rediseñada con punto verde sin coste alguno.
La carcasa ultracompacta anclaba las clavijas metálicas en un plástico que se fatigaba en los puntos de pivote; la fuerza de tracción de un enchufe de pared apretado acabó superando la resistencia al cizallamiento de los sujetadores internos.
Una clavija que se desprende queda atascada en el enchufe y mantiene su conexión con la corriente del edificio, por lo que el fallo convierte un objeto cotidiano en un conductor energizado expuesto y sin carcasa que lo cubra.
El peligro era invisible: un adaptador cuyas clavijas parecían firmes podía seguir estando comprometido, por lo que la indicación era dejar de usar toda unidad sin el punto verde, pareciera floja o no.
La infraestructura eléctrica más antigua con enchufes de mayor fricción aumentaba la tensión mecánica, de modo que adaptadores idénticos envejecían de forma distinta según dónde se usaran.
La miniaturización consume margen mecánico: la carcasa ultracompacta dejó a los anclajes de las clavijas un margen de fatiga demasiado pequeño, y el defecto solo salió a la luz con el uso diario.
Los propietarios podían verificar la seguridad de un vistazo: un punto verde entre las clavijas significaba la versión reforzada y rediseñada; su ausencia significaba que la unidad debía retirarse. Apple organizó reemplazos gratuitos en tiendas y por correo para que los propietarios lejos de una Apple Store quedaran cubiertos, y la indicación era retirar los adaptadores afectados en lugar de repararlos, pegarlos o encintarlos. El retiro abarcó los adaptadores vendidos con el iPhone 3G en Estados Unidos y otras regiones.
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Las fuentes
- Apple Recalls iPhone 3G Power Adapters over Shock Risk TotalTech.blog · totaltech.blog ·