Toda empresa que elige la integración vertical en lugar de la subcontratación se enfrenta a la pregunta de SpaceX en Hawthorne: ¿puedes sobrevivir a los primeros fracasos? El modelo interno hace que cada fracaso sea interno, pero también hace que cada lección sea interna.

En 2002, SpaceX se fundó con el objetivo de construir un cohete de bajo coste. La empresa instaló su primera fábrica en un antiguo hangar de aviones de Boeing en Hawthorne, California. La estrategia era una integración vertical radical: fabricar el 80 % del cohete Falcon 1 en casa, incluidos los motores, la aviónica y los componentes estructurales. Se rechazó el modelo de la industria aeroespacial: subcontratar a especialistas e integrar al final.

Los tres primeros lanzamientos del Falcon 1 fracasaron (2006, 2007, 2008). Cada fracaso se atribuyó a un componente que SpaceX había fabricado en casa: una tuerca corroída, un chapoteo del combustible, un error de sincronización en la separación de etapas. El modelo de integración vertical significaba que cada fracaso era un fracaso interno: no había ningún proveedor a quien culpar. La historia del taller, tal como la cuentan los ingenieros, es que cada fracaso fue una lección sobre lo que la fabricación interna podía y no podía hacer.

El cuarto lanzamiento tuvo éxito (septiembre de 2008). SpaceX se convirtió en la primera empresa de financiación privada en alcanzar la órbita. La fábrica de Hawthorne se convirtió en el modelo de la filosofía de fabricación de SpaceX: fabricar en casa, iterar rápidamente, aceptar el fracaso como dato. La fábrica que fue un cuello de botella en 2006 se convirtió en la fábrica de cohetes más productiva de la historia hacia 2020. La historia se cuenta en entrevistas y libros como el caso definitivo de la integración vertical como arma competitiva, y también como fuente de dolor temprano.

La integración vertical convirtió cada fracaso en una lección de fabricación, y el cuarto lanzamiento tuvo éxito, alcanzando la órbita en 2008.

La integración vertical significaba que cada fracaso era interno: no había ningún proveedor a quien culpar. Cada fracaso obligó a SpaceX a corregir su propia fabricación, lo que fue doloroso pero hizo más fuerte a la empresa.

La cadena de suministro aeroespacial del sur de California era escasa: la mayoría de los proveedores estaban en Texas, Alabama o Colorado. SpaceX tuvo que desarrollar capacidades que el mercado local no podía ofrecer.

El modelo interno era una apuesta por la velocidad de aprendizaje: SpaceX aceptó costes iniciales más altos a cambio de una iteración más rápida. Los tres fracasos fueron la matrícula. El cuarto lanzamiento fue la graduación.

La integración vertical es una apuesta por la velocidad de aprendizaje: se aceptan costes iniciales más altos y más fracasos internos a cambio de una iteración más rápida. Los tres fracasos de SpaceX fueron la matrícula.

La fábrica de Hawthorne produce ahora cohetes Falcon 9 y Falcon Heavy a un ritmo de más de 100 al año. La fábrica de Starship de SpaceX en Boca Chica, Texas, sigue el mismo modelo de integración vertical. La empresa es el proveedor de lanzamientos más productivo del mundo. La historia de Hawthorne se cita en la gestión de operaciones como el caso definitivo de la integración vertical como arma competitiva.

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Las fuentes

  1. SpaceX — Wikipedia en.wikipedia.org
  2. Forbes — SpaceX Vertical Integration as Key Advantage forbes.com