El camino de Shein hacia la bolsa fracasó dos veces —en Londres y en Nueva York, por preocupaciones sobre su cadena de suministro y críticas medioambientales— antes de que la empresa cotizara en la Bolsa de Hong Kong con una valoración de unos 27 000 millones de dólares el 1 de septiembre de 2026, aproximadamente un 70 % por debajo de su máximo en el mercado privado de casi 100 000 millones de dólares en 2022. La experta en sostenibilidad Ildiko Almasi Simsic declaró a Euronews que la salida a bolsa con descuento demuestra que «los inversores ahora reconocen los problemas ESG como amenazas directas al valor terminal», un cambio que describió como el paso de las cuestiones medioambientales y de derechos humanos «de la ética al capital».
El historial que revalorizó a Shein: una investigación de Greenpeace Alemania de 2022 encontró sustancias químicas peligrosas por encima de los límites de la UE en siete de 47 productos analizados, y Shein se comprometió a introducir mejoras; sin embargo, una investigación de 2025 halló que 18 de 56 prendas de ocho países seguían superando los límites de la UE, incluida ropa infantil, con detección de ftalatos y PFAS. Shein admitió dos casos de trabajo infantil en su cadena de suministro en 2023; una investigación de la BBC de 2025 encontró jornadas laborales de unas 75 horas semanales, en contra de la legislación laboral china; un informe de Public Eye de 2024 constató la persistencia de horas extraordinarias excesivas.
Su borrador de folleto de emisión incluía el eslogan «Creemos en hacer el bien haciendo las cosas bien», que fue eliminado del documento final, según Public Eye, mientras que solo el 10 % de los ingresos de la OPV se destinó a sostenibilidad. En el momento de su cotización, Francia aprobó una ley que grava la moda ultrarrápida según el volumen y la reparabilidad, con tasas por artículo que este año van desde 50 céntimos en ropa interior hasta 12 euros en una chaqueta, y que podrían llegar a 19,50 euros en 2030; Pekín calificó la ley de «claramente discriminatoria» y amenazó con contramedidas.
Una valoración de unos 27 000 millones de dólares frente al máximo en el mercado privado de unos 100 000 millones en 2022 —una rebaja del 70 %—, además del nuevo impuesto francés por artículo a la moda rápida.
El modelo que se estaba valorando —miles de nuevos estilos al día a precios de un solo dígito— es el mismo modelo que genera los hallazgos sobre condiciones laborales y sustancias químicas.
Las infracciones se repitieron tras los compromisos públicos: los límites de sustancias químicas se volvieron a incumplir en 2025, tres años después de la promesa de mejora.
El impuesto francés y la directiva de la UE convirtieron el riesgo reputacional en un coste tasado y exigible que la valoración tuvo que absorber.
Cuando los reguladores pueden poner precio a tus externalidades, el descuento que aplican los inversores deja de ser una opinión y se convierte en aritmética.
La salida a bolsa en Hong Kong siguió adelante con la valoración con descuento, y Shein insistió en que «el compromiso con un crecimiento sostenible y responsable está entretejido en la tela» del modelo; la escala del impuesto francés se extiende hasta 2030, y el régimen de diligencia debida de Bruselas se está implantando progresivamente detrás de él.
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Las fuentes
- Shein's stock market debut was a major flop. Does it signal the death of ultra-fast fashion? Euronews · euronews.com ·