Shein, que según las cifras de TIME registró ventas de 100.000 millones de dólares en 2022 (frente a 10.000 millones en 2020) y ocupó el puesto n.º 2 en las listas de compras de la App Store, había caído en desgracia en las redes sociales: se le acusaba de robar el trabajo de diseñadores independientes y de violar las leyes laborales locales, y una investigación de CBC encontró niveles significativos de plomo en algunos artículos; una chaqueta para niños pequeños contenía casi 20 veces el plomo que las autoridades sanitarias canadienses consideran seguro. Con la vista puesta en una salida a bolsa, la empresa invitó en junio de 2023 a un grupo de influencers a recorrer una de sus fábricas en Guangzhou, China.
Los videos se volvieron en contra. Destene, una creadora con 4 millones de seguidores, dijo que esperaba que la fábrica estuviera "llena de gente simplemente esclavizada", pero que se sintió "gratamente sorprendida de que la mayoría de estas cosas fueran robóticas". Los comentaristas no se convencieron: "Parece que te usaron para controlar los daños y es perturbador", escribió uno; otro dijo que la empresa debería haber "invitado a periodistas de investigación, no a influencers a los que pueden sobornar". Una tiktoker de moda sostenible parodió el viaje con un recorrido falso por la fábrica Triangle Shirtwaist, escenario de uno de los incendios industriales más mortíferos de Estados Unidos.
La influencer de moda Dani DMC eliminó su video en defensa del viaje y dijo que la experiencia la llevó a "reevaluarme a mí misma, mi marca", y admitió que no había investigado lo suficiente antes de ir a China. Shein mantuvo su postura sobre el recorrido y afirmó en una declaración enviada por correo electrónico que estaba "comprometida con la transparencia" y que los "videos y comentarios en redes sociales de los influencers son auténticos, y respetamos y apoyamos la perspectiva de cada influencer".
El recorrido profundizó la crisis de credibilidad: comentarios hostiles, una parodia viral, videos eliminados y una influencer que lamentó públicamente el viaje.
Respondió a hallazgos documentados —niveles de plomo, robo de diseños, violaciones de las leyes laborales— con un viaje de marca guiado en lugar de una verificación independiente.
Entregó la historia a promotores pagados que viajaban a costa de la empresa, por lo que sus elogios se leyeron como control de daños comprado.
Omitió el gesto de credibilidad que exigían los críticos: invitar a periodistas de investigación en lugar de influencers.
Los influencers absorbieron la reacción negativa —una eliminó su video y se disculpó por no haber investigado lo suficiente— mientras las críticas de fondo quedaron sin respuesta.
Un recorrido guiado no puede refutar críticas documentadas: entregar la historia a promotores pagados invita al público a suponer lo peor y exige, en cambio, una verificación independiente.
Shein reiteró en una declaración enviada por correo electrónico que el recorrido reflejaba su compromiso con la transparencia y mantuvo su apoyo a la perspectiva de cada influencer. Dani DMC dijo que sería "mucho más exigente con las personas con las que trabajo" y que lucharía con más fuerza por opciones sostenibles de tallas grandes; los videos eliminados siguieron circulando mediante capturas de pantalla y comentarios sobre el viaje.
CONSULTA LAS PRUEBAS
Las fuentes
- How Shein's influencer trip to a Chinese factory backfired TechCrunch · techcrunch.com ·