Laser Clinics abrió en Australia en 2008 como una red de franquicias fundada por el ex actuario Babak Moini y el experto en informática jurídica Alistair Champion, y creció hasta más de 200 clínicas que ofrecían depilación láser, inyectables y otros tratamientos cosméticos no quirúrgicos: más de 100 en Australia, 20 en Nueva Zelanda, 50 en el Reino Unido y siete en Canadá, y sus clínicas asiáticas desaparecieron del sitio web apenas unos años después de expandirse allí. KKR compró el negocio en 2017 e impulsó su expansión global, entrando en el Reino Unido en 2019.

El problema surgió pronto. En 2021, 52 clínicas franquiciadas enviaron una carta legal alegando que se les estaba esquilmando con el equipamiento y los suministros y que resultaban perjudicadas por los agresivos descuentos de la central; KKR lo resolvió comprando la mayoría de esas 52. Para 2024, la red británica estaba cerrando tiendas con poca antelación, dejando sin reembolsos a clientes que habían prepagado tratamientos; a algunos se les dijo que no podían recuperar su dinero o se les remitió a una clínica situada a una hora de distancia, según lo expuso el programa Watchdog de la BBC en televisión nacional el 8 de mayo.

En febrero de 2024, los franquiciados enviaron otra carta legal en la que afirmaban que la central había tergiversado las perspectivas financieras, subestimado los costes operativos como el personal y fijado precios de manera que las clínicas incurrían en pérdidas. Las condiciones de salida lo dicen todo: a los franquiciados británicos se les ofrecieron recompras por una libra —marcharse libres de las principales deudas y garantías personales, pero posiblemente con decenas de miles de libras de pérdidas y aún responsables de las máquinas láser compradas con financiación. Cuatro habían aceptado en el momento de la publicación.

Los franquiciados describen jornadas de 15 a 17 horas sin apoyo de la central, y afirman que el horizonte de tres a siete años del capital privado implica que las decisiones se toman en función de los números y no de las relaciones. Laser Clinics dijo que estaba reabriendo e invirtiendo en clínicas británicas y que los franquiciados están «en el centro» de su plan.

Los cierres en el Reino Unido dejaron sin reembolso a clientes que habían prepagado; cuatro franquiciados aceptaron recompras por 1 libra cargando aún con deudas de máquinas; la revuelta de 52 clínicas de 2021 terminó con compras por parte de KKR.

La central controlaba los precios, los descuentos y los suministros, de modo que los franquiciados asumían los costes fijos mientras el franquiciador se quedaba con el margen.

Las clínicas se vendieron con proyecciones que, según los compradores, subestimaban el personal y los costes operativos, dejándoles con operaciones deficitarias desde el primer día.

Cerrar tiendas en el Reino Unido sin reembolsar a los clientes que habían prepagado rompió en público la promesa de la marca, en televisión nacional, acelerando la huida tanto de clientes como de franquiciados.

Un franquiciador que controla los precios, los suministros y los descuentos también asume las pérdidas de los franquiciados: exprimir la red es exprimir la marca.

Algunos franquiciados amenazan con emprender acciones legales y otros dicen que no encuentran compradores para salir de la red. El material informa de que Singapur ya había desaparecido y de que Canadá atravesaba dificultades; advierte de que continuar con el «más de lo mismo» podría dejar a KKR con un activo de escaso atractivo.

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Las fuentes

  1. Laser Clinics was a global success story, but like so many before, a franchising scandal could bring it undone ABC News · abc.net.au ·