El 18 de noviembre de 2025 Kroger anunció que cerraría tres de sus instalaciones robotizadas de cumplimiento de pedidos en línea, un giro brusco para una empresa de alimentación que, hasta hacía poco, seguía expresando confianza en que la automatización podía sostener un negocio rentable de comestibles en línea. Se proyectaba que los cierres y otros ajustes del comercio electrónico aportaran un impulso de 400 millones de dólares a la rentabilidad del comercio electrónico, a cambio de cargos de aproximadamente 2600 millones de dólares.
La apuesta llevaba dos años perdiendo impulso. En septiembre de 2023 Kroger pausó el desarrollo del proyecto Ocado mientras esperaba comprobar si las instalaciones en funcionamiento cumplirían los parámetros de rendimiento; en marzo cerró tres instalaciones satélite que operaban junto con los centros robotizados, reconociendo que «no cumplían los parámetros que fijamos para el éxito». Menos de un año antes del anuncio, Kroger todavía planeaba ampliar la flota y, a mediados de 2024, estaba instalando nueva tecnología de Ocado para mejorar la eficiencia de los almacenes.
Para septiembre de 2025, el consejero delegado interino Ron Sargent —quien asumió el cargo en marzo tras la repentina salida de Rodney McMullen a raíz de una investigación ética— dijo que Kroger realizaría un «análisis completo instalación por instalación» de la red de Ocado y reorientaría el comercio electrónico hacia su red de más de 2700 supermercados, que según la empresa podría «llegar a nuevos segmentos de clientes y ampliar las capacidades de entrega rápida sin inversiones de capital significativas».
El exejecutivo de Kroger Ken Fenyo, ahora en Pine Street Advisors, señaló el defecto clave: los centros de Ocado estaban ubicados fuera de las ciudades. «No había suficientes personas haciendo pedidos, y había una distancia considerable que recorrer para llevar los pedidos hasta ellas», dijo; los grandes centros simplemente no procesaban suficientes pedidos para pagar la inversión tecnológica, en un mercado de comestibles en línea que nunca alcanzó las proyecciones de la era de la pandemia.
Aproximadamente 2600 millones de dólares en cargos por el cierre de tres centros robotizados y otros ajustes del comercio electrónico; tres instalaciones satélite cerraron antes.
Los centros de cumplimiento se construyeron fuera de las ciudades, demasiado lejos de suficientes clientes para generar densidad de pedidos.
El comercio electrónico de comestibles nunca alcanzó los volúmenes que la industria predijo cuando la Covid impulsó las ventas digitales.
Los parámetros de rendimiento no se cumplieron durante dos años antes de que la empresa admitiera que el modelo estaba fracasando.
El cumplimiento desde supermercados logra entregas rápidas sin la intensidad de capital de la robótica dedicada.
Ubicar la automatización donde la densidad de pedidos es escasa significa que la tecnología nunca se paga sola: hay que adecuar el modelo de almacén a cuántos clientes pueden llegar realmente a él.
Las tres instalaciones robotizadas estaban previstas para cerrar como parte de la reestructuración del 18 de noviembre de 2025, y el impulso de rentabilidad de 400 millones de dólares debía compensar los 2600 millones de dólares en cargos.
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Las fuentes
- Kroger acknowledges that its bet on robotics went too far Supply Chain Dive · supplychaindive.com ·