El 7 de diciembre de 2018, la Autoridad Australiana de Regulación Prudencial (APRA) llevó a IOOF —uno de los mayores gestores de patrimonios cotizados de Australia, con unos 500.000 clientes y 126.000 millones de dólares en fondos de sus miembros— ante el Tribunal Federal, solicitando la inhabilitación del director general Chris Kelaher y de cuatro altos ejecutivos: el presidente George Venardos, el director financiero David Coulter, el secretario de la compañía Paul Vine y el asesor jurídico general Gary Riordan. APRA afirmó que existía una base razonable para concluir que IOOF y sus entidades licenciatarias IIML y Questor Financial Services habían infringido la Ley SIS y no habían cumplido las normas prudenciales.

La acusación que prosperó surgió de la comisión real sobre la banca: IOOF había cometido un error contable y decidió indemnizar a los miembros de pensiones afectados, pero en lugar de utilizar sus propios recursos corporativos, tomó el dinero de los mismos fondos de pensiones de los que es fiduciario. El abogado asistente Michael Hodge QC acusó a la empresa de utilizar el dinero de los miembros para indemnizarlos por un error de la propia compañía; al preguntársele si los miembros se habían quejado alguna vez, Kelaher admitió que no podían, porque no sabían lo que estaba haciendo Questor. La respuesta de IOOF fue que el plan superaba el «test del pub».

Los inversores dieron su veredicto inmediato: la acción se desplomó un 35,4 por ciento hasta 4,62 dólares, su nivel más bajo en nueve años, borrando unos 900 millones de dólares en horas. La vicepresidenta de APRA, Helen Rowell, dijo que el regulador había trabajado con IOOF durante años, pero que consideró «necesario tomar medidas más contundentes» tras «un nivel decepcionante de aceptación y capacidad de respuesta». La acción también puso en peligro el acuerdo de 975 millones de dólares de IOOF para comprar el negocio de pensiones OnePath de ANZ, y ANZ solicitó información urgente. IOOF prometió defenderse «vigorosamente».

Unos 900 millones de dólares borrados del valor de mercado de IOOF en horas (las acciones cayeron un 35,4% hasta 4,62 dólares, un mínimo de nueve años); cinco ejecutivos se enfrentaron a la inhabilitación.

IOOF trató las cuentas de jubilación de los miembros como su propio fondo de remediación: un error contable cometido por la empresa fue pagado por las mismas personas a las que debía proteger.

Años de interacción con el regulador no produjeron ninguna solución: APRA citó «un nivel decepcionante de aceptación y capacidad de respuesta», por lo que pasó de la persuasión a los procedimientos judiciales y de inhabilitación.

El «test del pub» y la ausencia de quejas se ofrecieron como defensas, aunque los miembros no podían quejarse de acuerdos que nunca se les comunicaron.

La dirección concentró el riesgo en la cúpula: APRA solicitó prohibir al director general, al presidente, al director financiero, al secretario de la compañía y al asesor jurídico general dirigir entidades de fondos de pensiones.

Una remediación pagada con el bolsillo de las propias víctimas no es una remediación: cubrir errores con el dinero de los beneficiarios convierte un error en un incumplimiento e invita al regulador a apartar a los responsables.

IOOF calificó la acción de decepcionante y prometió defenderla vigorosamente, afirmando que los asuntos históricos se habían comunicado a APRA años antes y ya se habían abordado o se estaban abordando. ANZ —que había acordado en octubre de 2017 vender sus negocios de pensiones e inversiones OnePath a IOOF por 975 millones de dólares— dijo que evaluaría sus opciones mientras solicitaba información urgente. El procedimiento se produjo tras la comisión real sobre la banca, que había escuchado las pruebas del plan de indemnización en agosto. El artículo original cubre la acción tal como se presentó y no informa de ningún resultado judicial final.

CONSULTA LAS PRUEBAS

Las fuentes

  1. IOOF plunges $900m as APRA moves to disqualify its top executives ABC News · abc.net.au ·