En el invierno de 2018, con el National Australia Bank tambaleándose por las revelaciones de la comisión real de banca sobre el trato deficiente a los clientes y la lentitud en las indemnizaciones, el presidente Ken Henry se sometió a una entrevista confidencial de EY para ayudar a preparar el informe de gestión de riesgos y cultura que exigía APRA. Sorprendentemente, las actas registran que Henry dijo estar 'confiado' en que el banco seguía vendiendo productos que provocarían indemnizaciones a clientes en el futuro, y citó como ejemplo los préstamos de SMSF para invertir en fondos gestionados.
Las actas de la entrevista formaban parte de un conjunto filtrado al Herald y a The Age por un denunciante que consideraba que la comisión real había pasado por alto los problemas. Incluía actas de más de 70 entrevistas con directivos y consejeros del NAB —Henry, el consejero delegado Andrew Thorburn, Mike Baird y Phil Chronican— además de observaciones internas de EY e informes de riesgo. Revelaban un enfoque defectuoso del riesgo, controles deficientes, dificultades tecnológicas, la falta de resolución de problemas de cumplimiento y una reparación lenta, además de problemas en la división de gestión de patrimonios, nuevas infracciones de AML y una calificación del riesgo de delito financiero de 'excesivo' y 'no eficaz'.
El propio cuadro de mando del NAB lo decía todo: el riesgo de cumplimiento había estado en 'rojo' en su sistema de semáforo durante al menos 20 meses, el riesgo operativo en 'ámbar' durante 35 meses y el riesgo regulatorio en 'ámbar' durante 26 meses. Un informe 'altamente confidencial' del entonces director de riesgos, David Gall, señalaba que el perfil y las perspectivas de riesgo del banco seguían en 'ámbar' mientras lidiaba con desafíos de delito financiero, investigaciones regulatorias y problemas tecnológicos. Gran parte de este material, según señaló el denunciante, no llegó al borrador del informe de EY.
El riesgo de cumplimiento estuvo en 'rojo' durante 20 meses, el operativo en 'ámbar' durante 35; el riesgo de delito financiero se calificó internamente como 'excesivo' y 'no eficaz'.
La confianza del presidente en que todavía se vendían productos que provocarían indemnizaciones mostraba que el consejo entendía la exposición, pero la trataba como algo habitual.
Las calificaciones en rojo y ámbar que persistieron durante años indicaban, en palabras del denunciante, un fallo en la capacidad de las personas, los procesos y la tecnología dentro del banco.
Las alertas de cumplimiento que no funcionan correctamente, advirtieron fuentes internas, son precisamente lo que se convierte en escándalos y perjuicios para los consumidores.
Un proceso de revisión que dejó las admisiones de los altos ejecutivos fuera del borrador del informe planteaba dudas sobre el valor de la propia autoevaluación supervisada por APRA.
Un banco puede saber exactamente lo enfermo que está —calificaciones en rojo en el cuadro de mando durante años— y aun así no actuar hasta que una revisión externa hace pública esa enfermedad.
El SMH y The Age publicaron la filtración en agosto de 2019, cuando Phil Chronican se preparaba para suceder a Henry como presidente. Los artículos señalaban que no estaba claro si el informe final de EY contenía el material, y que los documentos filtrados planteaban dudas sobre el proceso de supervisión del regulador prudencial para los grandes bancos. El artículo original no recoge la respuesta de APRA a la filtración.
CONSULTA LAS PRUEBAS
Las fuentes
- Secret interviews reveal risky business for NAB's top executives The Sydney Morning Herald · smh.com.au ·