Funai Electric se fundó en 1961 en Daitō, Osaka, y creció hasta convertirse en uno de los mayores productores de equipos de vídeo del mundo. En 1990 era el mayor fabricante de Japón de grabadoras VHS monoaurales de dos cabezales. En 1997 se convirtió en la primera empresa en vender un videograbador VHS por menos de 100 dólares en Norteamérica; en 2001 hizo lo mismo con los reproductores de DVD. En su apogeo producía más de dos millones de televisores de pantalla plana al año para las ventas del Black Friday y era el principal proveedor de electrónica de Walmart y Sam's Club. Los ingresos alcanzaron los 246.000 millones de yenes en 2012.

El modelo de Funai era la fabricación OEM y con marcas bajo licencia: fabricaba televisores y reproductores que se vendían bajo los nombres de Philips, Magnavox, Emerson, Sanyo, Sharp y Toshiba. Nunca generó una demanda significativa para su propia marca. Cuando los fabricantes chinos alcanzaron la misma calidad de ensamblaje a menor coste, los clientes de Funai trasladaron sus pedidos. Un intento en 2013 de adquirir la licencia global de electrónica de consumo de Philips fracasó cuando Philips rescindió el acuerdo por incumplimiento de contrato. Funai fue excluida de cotización de la Bolsa de Tokio en agosto de 2021.

El 24 de octubre de 2024, un director —pariente del fundador— presentó una solicitud de cuasi quiebra ante el Tribunal de Distrito de Tokio sin resolución del consejo de administración. El tribunal la aprobó ese mismo día. Aproximadamente 530 empleados fueron despedidos de inmediato; los salarios que vencían al día siguiente quedaron inicialmente sin pagar. En abril de 2025, los pasivos ascendían a 81.900 millones de yenes (554 millones de dólares) frente a 1.400 millones de yenes en activos. El negocio de televisores de Philips en Norteamérica y la red de reparación japonesa de Funai se vendieron al grupo chino Skyworth.

Funai conservó solo la fábrica, no al cliente; cuando apareció un ensamblador más barato, los pedidos se trasladaron y quedó una deuda de 81.900 millones de yenes.

La fabricación OEM para otras marcas significaba que Funai era dueña de la fábrica pero no del cliente: cuando apareció una fábrica más barata, el cliente se marchó y nada lo retuvo.

Cada transición de formato (de VHS a DVD y a LCD) se disputó por precio, y la estrategia de Funai fue siempre ser el ensamblador más barato, no ascender en la cadena de valor.

La fallida adquisición de Philips en 2013 era la última vía realista para poseer una marca global, y su colapso dejó a Funai sin alternativa estratégica.

Los ingresos alcanzaron su máximo de 246.000 millones de yenes en 2012 y luego cayeron durante una década: el declive era visible mucho antes de la quiebra, pero no se intentó ningún cambio de rumbo.

Si tu cliente puede nombrar la fábrica de tu competidor y esta es más barata que la tuya, no tienes un negocio: tienes un contrato que aún no ha sido cancelado.

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Las fuentes

  1. Funai — Wikipedia en.wikipedia.org
  2. Funai Electric Goes Bust — Jiji Press sp.m.jiji.com