Toy Show the Musical costó a RTÉ 2,7 millones de euros y perdió 2,2 millones en 27 funciones, cada una con un coste de 100.000 euros y más de 81.400 euros perdidos por función, según las cifras que la emisora facilitó a los comités del Oireachtas en 2023. El espectáculo se montó en un recinto no construido para teatro; se vendieron 11.044 entradas a precios desde 25 euros, mientras el presupuesto de marketing se disparó de 156.020 a 339.634 euros —30,75 euros de marketing por entrada. En un artículo en The Irish Times, Una Mullally lo calificó de «un empeño comercial cínico» que explotaba la única brizna de buena voluntad que tenía RTÉ: la marca Toy Show.

El jefe de estrategia de RTÉ, Rory Coveney, defendió el proyecto ante el comité como un «riesgo creativo y comercial», pero a todos los que Mullally consultó en el sector irlandés de los espectáculos en vivo les había parecido escandaloso. El dramaturgo Phillip McMahon dijo a Morning Ireland que el gasto era extraordinario para el teatro irlandés, donde las grandes producciones cuestan cientos de miles; An Cailín Ciúin, de TG4, nominada al Óscar, costó menos de la mitad. La ex presidenta Moya Doherty —productora del fracaso de Broadway The Pirate Queen, que según los informes habría perdido unos 16 millones de dólares— eludió la pregunta cuando se le preguntó qué le había parecido.

Mullally señaló que incluso la estrella Ryan Tubridy no quiso participar, que el espectáculo nunca podría girar internacionalmente porque Toy Show es un meme cultural parroquial, y que el fracaso extendió la crisis de gobernanza de RTÉ desde las finanzas a los proyectos creativos. El director general interino, Adrian Lynch, enmarcó el escándalo en su conjunto como un problema de gobernanza, pero, sostenía ella, cualquier alto cargo que no gritara «basta» debía al público una rendición de cuentas detallada de lo que se gastó y dónde.

2,7 millones de euros gastados, 2,2 millones perdidos en 27 funciones —100.000 euros por función, más de 81.400 euros perdidos por función—, con el decorado acumulando polvo en un almacén.

Una organización sin ninguna experiencia en teatro musical produjo un musical a gran escala y fijó objetivos comerciales «escalofriantes» para un recinto que nunca fue un teatro.

El presupuesto de marketing más que se duplicó a mitad de la temporada —30,75 euros gastados en vender cada entrada de 25 euros—, un gasto de pánico visible en las propias cifras de la emisora.

El proyecto era estructuralmente invendible fuera de Dublín: una marca parroquial que no podía girar ni atraer turistas, con costes dimensionados para una franquicia.

Licenciar una marca querida a un negocio del que no se sabe nada obliga a aprender todas las lecciones por la vía cara: el sector teatral vio el fracaso antes del estreno.

Coveney ha dejado RTÉ desde entonces, el decorado sigue acumulando polvo en un almacén, y la emisora afrontó peticiones de publicar un desglose detallado de los costes de la producción en lugar de las pinceladas generales dadas a los comités del Oireachtas: una capa más del escándalo de 2023 que consumió a la dirección de RTÉ.

CONSULTA LAS PRUEBAS

Las fuentes

  1. RTÉ was looking for a warehouse for the Toy Show musical set while TG4 was at the Oscars The Irish Times · irishtimes.com ·