Raízen —el mayor productor de etanol de Brasil, uno de los tres principales distribuidores de combustibles del país y una empresa conjunta al 50/50 entre Cosan y Shell— presentó un plan de reorganización extrajudicial para reestructurar deudas de alrededor de 65.000 millones de reales (12.500 millones de dólares), con impactos que alcanzan a Brasil, Argentina y Paraguay, donde opera la refinería Dock Sud, más de 700 estaciones y alrededor de 350 estaciones, respectivamente.
La empresa atribuyó su crisis a una combinación de factores: una expansión simultánea en distintas líneas de negocio en un contexto de precios desfavorables del azúcar y el etanol, una apuesta por el etanol de segunda generación que no tuvo éxito, y la guerra en Ucrania frenando la transición energética y la demanda de biocombustibles. El aumento de las tasas de interés añadió presión sobre el apalancamiento, mientras que el clima adverso y los incendios afectaron las cosechas —hasta el punto, según dijo un gestor de fondos a BNamericas, de que se cuestionó la continuidad operativa y las agencias rebajaron su calificación crediticia a niveles de alto riesgo de reestructuración.
La vía extrajudicial otorgó a la empresa 90 días para lograr la adhesión mínima de acreedores para la ratificación judicial. El plan contemplaba una capitalización por parte de los accionistas —3.500 millones de reales de Shell y 500 millones de reales de Água Santa—, reorganizaciones corporativas para segregar parte del negocio y ventas de activos. Raízen ya venía reestructurándose desde 2024, vendiendo decenas de plantas solares brasileñas y evaluando la venta de sus operaciones argentinas, negociadas en su momento por más de 1.000 millones de dólares, y otros activos no esenciales.
Alrededor de 65.000 millones de reales (12.500 millones de dólares) de deuda bajo reestructuración; calificación crediticia rebajada a niveles de alto riesgo; la propia continuidad operativa puesta en duda
La expansión avanzó en varias direcciones a la vez —etanol, distribución, tecnología de segunda generación— justo en el momento en que los precios del azúcar y el etanol se volvieron desfavorables.
La apuesta por el etanol de segunda generación no rindió frutos y dejó inversiones varadas justo cuando la guerra de Ucrania frenó la demanda de biocombustibles.
El aumento de las tasas de interés agravó el apalancamiento, y los incendios, sumados al clima adverso, presionaron las cosechas que alimentan las plantas.
La expansión simultánea en distintas líneas de negocio multiplica la exposición: cuando los precios se dan vuelta y las tasas suben, cada frente abre un segundo frente contra la liquidez.
El gestor de Hike Capital, Angelo Belitardo, calificó una recuperación como viable pero de alto riesgo: los acreedores preferían mantener la empresa intacta antes que dividirla, Shell había señalado un apoyo de 3.500 millones de reales y las ventas de activos seguían disponibles —pero sin capital nuevo, ejecución rápida y estabilidad operativa, «el acuerdo puede comprar tiempo, pero no resolverá el problema estructural».
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Las fuentes
- Is a recovery for Brazil's Raízen feasible? BNamericas · bnamericas.com ·