En septiembre de 2021, los contadores públicos certificados Jahleel-AN Burao y John Michael Lava publicaron un análisis de 13 páginas —con apoyo de investigación del Citizen's Budget Tracker y la coalición Right to Know, Right Now!— de los estados financieros auditados de Pharmally Pharmaceutical Corporation. El análisis concluyó que la empresa de capital extranjero pudo haber subdeclarado su IVA soportado y pudo haber incurrido en una deficiencia tributaria de 402,2 millones de pesos, lo que otorgaba a la posición de IVA soportado una calificación de riesgo «alta»: posibles pérdidas sustanciales para el gobierno y, posiblemente, infracciones regulatorias graves.

La aritmética era simple: Pharmally declaró 465,4 millones de pesos de IVA soportado sobre bienes adquiridos, lo que implicaba una base imponible de 3.900 millones de pesos a la tasa uniforme del 12 por ciento de Filipinas; sin embargo, sus estados financieros mostraban compras de mercancías por 7.200 millones de pesos. Esa brecha de 3.300 millones de pesos implicaba una deficiencia de 401,9 millones de pesos, y al aplicar la misma fórmula a propiedades y equipos se añadían 361.500 pesos, para un total de 402,2 millones de pesos.

La cuestión tributaria se asentaba sobre un escándalo mayor: Pharmally fue el mayor beneficiario del programa de contratación pandémica del gobierno de Duterte, al obtener unos 10.000 millones de pesos en contratos —principalmente de equipos de protección personal— pese a haberse constituido en 2019 con un exiguo capital pagado de 625.000 pesos y sin historial en la contratación pública. Su principal accionista, el singapurense Huang Tzu Yen, era buscado en Taiwán junto con su padre Huang Wen Lie por varios delitos financieros; el mayor de los Huang estaba vinculado a Michael Yang, exasesor económico de Rodrigo Duterte.

Una posible deficiencia tributaria de 402,2 millones de pesos frente a 10.000 millones de pesos en contratos gubernamentales obtenidos por una empresa con 625.000 pesos de capital pagado y sin historial en contratación.

El IVA soportado declarado implicaba compras de 3.900 millones de pesos, mientras que los estados auditados mostraban 7.200 millones de pesos: una diferencia de 3.300 millones de pesos que la empresa no había explicado.

Una empresa con 625.000 pesos de capital y sin historial en contratación obtuvo 10.000 millones de pesos en contratos gubernamentales, lo que planteó desde el inicio dudas sobre su elegibilidad y competencia.

Comprar bienes importados cuando existen alternativas locales exige una certificación del DTI para la exención del IVA, y los contadores preguntaron por qué se realizaron las importaciones en absoluto.

La cadena de propiedad de la empresa pasaba por directivos buscados por delitos financieros en el extranjero y por un vínculo con el exasesor económico del expresidente, lo que agravaba las preocupaciones sobre transparencia.

Los estados auditados son aritmética que cualquiera puede verificar: cuando las compras dicen 7.200 millones de pesos pero el IVA soportado dice 3.900 millones de pesos, alguien debe explicar los 3.300 millones de pesos.

Los contadores instaron a Pharmally a publicar sus declaraciones mensuales y trimestrales de IVA y a presentar una certificación del DTI sobre los bienes importados. El Senado de Filipinas buscaba acceder a los registros tributarios de Pharmally, aunque las leyes de confidencialidad podrían dificultarlo; los analistas reconocieron que eran posibles exenciones válidas, especialmente en las importaciones. Hasta la fecha del artículo, la Oficina de Rentas Internas no había hecho pública ninguna evaluación.

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Las fuentes

  1. Did Pharmally dodge P402-M VAT? Accountants urge firm to bare tax returns Rappler · rappler.com ·