Las autoridades sanitarias de Tailandia se preparan para cerrar la residencia de ancianos Sothornchai, en el distrito de Tha Muang, Kanchanaburi, tras hallar múltiples infracciones: prestar servicios fuera del alcance de su licencia —incluidas las «camas enjauladas», hileras de barrotes de acero fijados sobre las camas para confinar a sus ocupantes—, una ampliación ilegal y la admisión de pacientes con enfermedades mentales. La propietaria, Ying «Maew» Pornsermsiri, antigua enfermera, afrontará acciones legales por varios cargos, según declaró el ministro de Salud Pública, Pattana Promphat, en una rueda de prensa.

El ministerio inició su investigación después de que se informara de que los residentes eran sometidos a maltrato físico y psicológico y a condiciones de vida inhumanas; las fotografías que mostraban los barrotes se hicieron virales en las redes sociales. El caso salió a la luz cuando una anciana denunció en el popular programa de televisión Hone-Krasae que su hijo y su nuera la habían engañado para que ingresara en el centro más de dos años antes y la habían mantenido allí contra su voluntad para poder hacerse con el control de un negocio valorado en miles de millones de baht.

La policía inspeccionó la residencia de Tha Muang el martes anterior al anuncio. Está previsto cerrar el centro y trasladar a sus residentes mientras la propietaria responde a los cargos.

Preparativos de cierre por parte de las autoridades sanitarias; traslado de los residentes; la propietaria afronta numerosos cargos, entre ellos el de prestar servicios fuera del alcance de su licencia.

Las camas estaban equipadas con barrotes de acero para confinar a sus ocupantes: sujeciones utilizadas como cuidado rutinario de los residentes de edad avanzada.

El centro prestaba servicios fuera del alcance de su licencia, se amplió ilegalmente y admitió a pacientes con enfermedades mentales cuyo cuidado no estaba autorizado a prestar.

Los informes sobre maltrato físico y psicológico y condiciones de vida inhumanas desencadenaron la investigación del ministerio.

El confinamiento y el maltrato se hicieron públicos a través de fotografías virales y de una denuncia televisiva, y no mediante ningún control interno.

Los negocios de cuidados venden confianza, y los barrotes sobre las camas son su opuesto: confinar a los residentes por comodidad convierte un servicio con licencia en un caso penal en el momento en que una foto sale del edificio.

Se está trasladando a los residentes y se está cerrando el centro. La propietaria afronta numerosos cargos, y la investigación del ministerio de Salud sobre las operaciones de la residencia continúa.

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Las fuentes

  1. Care home that 'caged' residents to be shut down Bangkok Post · bangkokpost.com ·