Onuma, unos grandes almacenes con 320 años de historia en la ciudad de Yamagata, se declararon en quiebra ante el Tribunal de Distrito de Yamagata el 27 de enero de 2020, un día después de cerrar sus operaciones y despedir a sus 191 empleados. El presidente, Mitsuhiro Nagasa, declaró a los periodistas que las ventas habían caído más de un 30 % interanual desde la subida del impuesto al consumo de octubre de 2019, y que la tienda no veía forma de devolver unos 400 millones de yenes de deuda que vencían a finales de enero. El pasivo total era de 2.500 millones de yenes, alrededor de 3.000 millones incluidos los beneficios por jubilación, y Yamagata se convirtió en la primera prefectura sin ningún miembro en la Asociación Japonesa de Grandes Almacenes.
El colapso puso fin a un relevo accionarial fallido. Un fondo de inversión de Tokio había tomado el relevo de la familia fundadora en abril de 2018, pero la confusión en la gestión continuó, los presidentes cambiaron con frecuencia y en marzo de 2019 tomaron el control los empleados, respaldados por un patrocinador local: un operador hotelero de la prefectura. Los nuevos propietarios cerraron la tienda de Yonezawa en agosto de 2019, pero corregir la estructura de altos costes y cambiar las condiciones contractuales resultó imposible. El patrocinador, que había aportado hasta 460 millones de yenes en su punto máximo, se negó a poner más dinero, y el solar y el edificio de Onuma pasaron a su poder.
En su rueda de prensa, Nagasa descartó las alternativas: ese mismo día se debía dinero a unos 500 proveedores y no se les podía pedir que esperaran; se consideró la rehabilitación civil, pero no había tiempo; y se abandonó la captación de capital externo porque, sin corregir antes la base de altos costes de los grandes almacenes, juzgó que cualquier plan de negocio era «un pastel en el aire».
2.500 millones de yenes de pasivo — unos 3.000 millones con la indemnización por despido — 191 empleados despedidos en el cierre
La compra por los empleados tomó el control sin la capacidad de recortar costes ni renegociar contratos.
La supervivencia dependía de un único patrocinador local cuyos fondos discrecionales tenían límites claros.
Se descartó una ampliación de capital porque ningún plan creíble podía corregir primero la estructura de altos costes.
La subida de impuestos de octubre de 2019 recortó las ventas en un tercio en una tienda ya demasiado débil para absorber el golpe.
Hacerse cargo de un negocio en dificultades sin el poder de cambiar su estructura de costes no lo rescata; solo programa un funeral más lento y más caro.
Los clientes con ahorros prepagados del Tomonokai (saldo de 390 millones de yenes a febrero de 2019) y los tenedores de 500 millones de yenes en vales regalo tienen protegida la mitad de su valor, mientras que el resto está por decidir. Nagasa pidió al síndico que permitiera a los clientes que habían encargado mochilas randoseru y uniformes escolares para el nuevo curso recoger primero sus artículos. Dijo que la sección de alimentación del sótano, vital para los compradores de edad avanzada de la zona, podría reabrir, ya que el patrocinador es dueño del solar, y los acreedores debían reunirse en junio.
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Las fuentes
- 自己破産申請の百貨店、大沼 「支払い延期不可能」 Nikkei · nikkei.com ·