New World Development, uno de los mayores promotores inmobiliarios de Hong Kong, con una capitalización bursátil superior a los 90.000 millones de dólares de Hong Kong y una reserva de suelo de más de 15 millones de pies cuadrados, estaba controlado por la familia Cheng, una de las dinastías más acaudaladas de la ciudad. En enero de 2024, el patriarca Henry Cheng dio un paso atrás y cedió el cargo de CEO a su hijo, Adrian Cheng, quien había pasado años posicionándose como la cara moderna del negocio familiar.

El momento no pudo ser peor. El mercado inmobiliario de Hong Kong atravesaba una profunda recesión, con las transacciones residenciales en mínimos de 30 años. New World arrastraba una deuda superior a los 150.000 millones de dólares de Hong Kong. En agosto de 2024, la empresa reportó una pérdida de aproximadamente 10.000 millones de dólares de Hong Kong para el ejercicio cerrado en junio de 2024, su primera pérdida anual en más de veinte años. La pérdida se debió a 8.500 millones de dólares de Hong Kong en deterioros de activos y a la caída de las valoraciones inmobiliarias en Hong Kong y en la China continental.

El 26 de septiembre de 2024, Adrian Cheng dimitió como CEO tras solo ocho meses en el cargo. También abandonó varios puestos en filiales clave. Las acciones de la empresa se dispararon un 13% con la noticia, lo que sugiere que el mercado interpretó su salida como algo positivo, o al menos como un paso necesario hacia un equipo directivo más creíble. Simultáneamente, la empresa anunció un acuerdo de refinanciación de 11.300 millones de dólares de Hong Kong para atender sus obligaciones de deuda inmediatas.

El breve mandato de Adrian Cheng puso de manifiesto los límites de la sucesión dinástica en los conglomerados familiares. Llevaba años preparándose para el cargo, pero la magnitud de la recesión inmobiliaria y la carga de deuda de la empresa habrían supuesto un desafío para cualquier ejecutivo. La distancia entre ser un heredero y ser un CEO resultó ser mucho mayor de lo que la familia había previsto.

La elección del patriarca de anteponer el linaje a la competencia costó miles de millones: el nuevo CEO duró 8 meses y la empresa registró su primera pérdida en dos décadas.

Adrian Cheng fue nombrado CEO en el peor momento del ciclo inmobiliario de Hong Kong, heredando un nivel de deuda que dejaba las opciones estratégicas sumamente limitadas.

El plan de sucesión familiar priorizó el linaje sobre la evaluación de competencias: no había pruebas de que el heredero tuviera la experiencia necesaria para gestionar una carga de deuda de 150.000 millones de dólares de Hong Kong durante una recesión.

El consejo de administración no disponía de un mecanismo independiente para evaluar si Adrian era la persona adecuada; en una empresa controlada por la familia, la decisión del patriarca era definitiva.

La empresa había acumulado una deuda excesiva durante los años de auge bajo Henry Cheng, lo que dejó a su sucesor sin margen de maniobra cuando el mercado cambió.

Un plan de sucesión familiar que entrega una empresa altamente endeudada a la siguiente generación en el peor momento del ciclo no es un plan: es una esperanza disfrazada de decisión.

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Las fuentes

  1. New World Development — Wikipedia en.wikipedia.org
  2. New World CEO resigns as Adrian Cheng's succession plans falter — Fortune, September 2024 fortune.com
  3. Hong Kong billionaire Cheng family's scion Adrian steps down as CEO of New World Development — Forbes, September 2024 forbes.com
  4. Adrian Cheng resigns as CEO of New World Development — Mingtiandi, September 2024 mingtiandi.com