Alrededor de las 5.30 de la madrugada del 12 de octubre de 2023, la aerolínea de bajo costo malasia MYAirline publicó en Facebook que suspendía todas sus operaciones con efecto inmediato, citando importantes presiones financieras, menos de un año después de lanzarse entre gran expectación en diciembre de 2022. El consejo de administración afirmó que había "trabajado incansablemente" en alianzas y en la captación de capital, pero que "las limitaciones de tiempo nos han dejado sin alternativa". Cientos de pasajeros que llegaban al Aeropuerto Internacional de Kuala Lumpur 2 se encontraron con vuelos cancelados a Penang, Kuching y Bangkok: 39 vuelos y alrededor de 5.000 pasajeros afectados solo ese día.
El ministro de Transporte, Anthony Loke, arremetió esa misma noche: "Ni siquiera nos informaron de su suspensión. La decisión repentina de suspender la operación, sin informar a los pasajeros, es irresponsable e inaceptable". Estimó que hasta 125.000 pasajeros se verían finalmente afectados, dijo que Mavcom investigaría y decidiría si revocar la licencia de servicio aéreo de la aerolínea —que expiraba el 14 de noviembre— y señaló que "sin la licencia de operación, no tendrán ningún valor" para posibles inversores.
Las señales de advertencia habían sido públicas: en los días previos circularon informes sobre salarios impagos y pagos atrasados a proveedores de servicios, Mavcom dijo que investigaba denuncias por impagos de cotizaciones obligatorias a los empleados, y el consejero delegado, Rayner Teo, había dimitido tres días antes "por motivos de salud". El momento dejó atónitos a los observadores porque la Autoridad de Aviación Civil de Malasia acababa de prorrogar por otros dos años el certificado de operador aéreo de la aerolínea, y SIA Engineering había firmado con la compañía un acuerdo de soporte de 10 años solo en octubre del año anterior.
Hasta 125.000 pasajeros afectados a largo plazo, alrededor de 5.000 el primer día; 39 vuelos cancelados; una licencia de servicio aéreo que expiraría sin usarse el 14 de noviembre.
La aerolínea siguió vendiendo vuelos y operando mientras dejaba de pagar las cotizaciones obligatorias de sus empleados y a sus proveedores de servicios: un agujero que ningún rescate tardío podía ocultar.
La vía del anuncio —una publicación en redes sociales antes del amanecer, sin aviso al regulador, al ministerio ni a los pasajeros varados— quemó la buena voluntad que cualquier reestructuración necesitaría.
La abrupta salida del consejero delegado tres días antes señaló el final sin activar protecciones para los pasajeros ni una liquidación ordenada de las reservas.
Sus licencias, certificados y acuerdo de soporte de 10 años daban por sentada una aerolínea en operación; una vez rota la confianza, la expiración de la licencia se convirtió en el reloj de cualquier acuerdo con inversores.
Cómo se detiene importa tanto como por qué: una aerolínea que debe dinero a su propio personal no puede sorprender a su regulador y conservar su licencia.
Mavcom ordenó a MYAirline que dejara de vender y reservar vuelos en todas las plataformas, investigó los impagos de cotizaciones obligatorias y actuó para proteger los reembolsos de los pasajeros afectados. La rival AirAsia y la indonesia Batik Air ofrecieron vuelos con descuento a los pasajeros varados, y AirAsia invitó al personal de MYAirline a solicitar empleo. El consejo incluía al cofundador Allan Goh, a su hijo Sean y a dos antiguos cargos de aviación, y según los informes había cortejado como inversor al hijo del primer ministro de Sarawak.
CONSULTA LAS PRUEBAS
Las fuentes
- Financial woes ground Malaysian budget carrier MYAirline abruptly The Business Times · businesstimes.com.sg ·