El 6 de junio de 2023, la Rugby Football Union suspendió a London Irish después de que el club incumpliera el plazo para pagar íntegramente a jugadores y personal y no aportara garantías financieras; no se le permitiría jugar en ninguna liga la temporada siguiente. En el terreno de juego, Irish acababa de terminar quinto en la Premiership y de alcanzar la final de la Premiership Rugby Cup por segunda temporada consecutiva. El consejero delegado de la RFU, Bill Sweeney, calificó la noticia de «profundamente triste» y afirmó que el organismo rector, Premiership Rugby y el sindicato de jugadores habían hecho todo lo posible para asegurar la viabilidad a largo plazo del club.

Fuera del campo se entendía que el club arrastraba unas 30 millones de libras de deuda, y su propietario, Mick Crossan, mantenía conversaciones prolongadas para venderlo a un consorcio con sede en Estados Unidos. En abril de 2023, Crossan tuvo que intervenir para pagar salarios atrasados minutos antes de que los jugadores se prepararan para presentar notificaciones de incumplimiento de contrato. Al club se le dio primero hasta el 30 de mayo para completar la adquisición, un plazo que la RFU amplió, pero los salarios de mayo solo se pagaron a medias. El viernes anterior a la suspensión, HMRC presentó una petición de disolución por una factura fiscal impagada, registrada ante el Tribunal Superior contra London Irish Holdings y la sociedad propietaria del estadio.

Sweeney dijo que la RFU había solicitado pruebas de financiación durante seis meses y que «recibimos garantías en múltiples ocasiones de que recibiríamos prueba de la titularidad y de los fondos; no se ha materializado», ni compradores que comprometieran capital circulante para 2023-24 ni el club demostrando que podía financiarse por sí mismo. Irish se convirtió en el tercer club de la Premiership en desaparecer en un año, tras Worcester Warriors y Wasps, que entraron en administración en otoño de 2022, dejando a una liga que había planeado ampliarse a 14 equipos ante un futuro de 10 equipos.

La suspensión de la Premiership y de todas las ligas para 2023-24, además de unas 30 millones de libras de deudas y una petición de disolución de HMRC por una factura fiscal impagada

El rescate del club dependía por completo de una adquisición por un consorcio estadounidense que nunca se materializó pese a meses de conversaciones.

Los salarios quedaron sin pagar en la primavera de 2023: salvados en el último minuto por el propietario en abril, y luego pagados solo a medias en mayo.

Una factura fiscal impagada provocó una petición de disolución de HMRC contra la sociedad holding y la sociedad propietaria del estadio.

Durante seis meses el club dio garantías a la RFU sobre la financiación, pero nunca aportó las pruebas que el regulador solicitó.

Seis meses de garantías no son prueba de solvencia: cuando una empresa sigue prometiendo pruebas de financiación que nunca llegan, la suspensión por parte de su regulador es el resultado previsible.

La suspensión excluyó a London Irish de cualquier competición para 2023-24, siguiendo a Worcester Warriors (administración, septiembre de 2022) y Wasps (octubre de 2022) fuera de la Premiership en menos de un año. Los clubes hablaron de una competición de 10 equipos para la temporada siguiente; la RFU había retirado incluso la plaza condicional de Wasps en el Championship después de que sus nuevos propietarios no pudieran demostrar que podían pagar a los acreedores, y advirtió a los clubes contra comprar su regreso a la pirámide.

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Las fuentes

  1. London Irish suspended from Premiership after failing to provide financial assurances BBC Sport · bbc.com ·