En mayo de 2016, un empleado de EY escribió a la sede de EY Alemania en Stuttgart alegando que la alta dirección de Wirecard tenía participaciones en Emerging Market Investment Fund 1A, la opaca entidad de Mauricio que vendió a Wirecard tres empresas indias de pagos por 340 millones de euros; que los beneficios operativos de las filiales indias se inflaron artificialmente para aumentar los pagos por rendimiento vinculados a beneficios; y que un directivo de Wirecard había ofrecido a un empleado de EY una «compensación personal» para aprobar cifras de ventas manipuladas. Wirecard colapsó en junio de 2020 en el mayor fraude de la posguerra en Alemania, con 1.900 millones de euros desaparecidos.
La investigación antifraude de EY, con el nombre en clave Project Ring, se terminó prematuramente a instancias del número dos de Wirecard, Jan Marsalek —hoy prófugo de Interpol—, y el apéndice de auditoría especial de KPMG concluyó que «adolecía de deficiencias de gobernanza», se dio por finalizada sin estar completa y dejó preguntas clave sin responder. EY emitió opiniones sin salvedades sobre las cuentas de Wirecard hasta 2018, y su informe de auditoría de 2017 describió la investigación forense como «concluida» sin pruebas de contabilidad defectuosa, mientras que el propio equipo antifraude de EY dijo a KPMG que estaba inacabada y que se había terminado a petición de Wirecard.
KPMG también halló que las observaciones de Project Ring que ponían en duda la información financiera de la filial india nunca fueron examinadas debidamente por el equipo de auditoría que firmó las cuentas de 2017, y que la alegación de soborno —que nombraba explícitamente a EY— se tramitó internamente cuando debería haberse encargado a un tercero independiente. El presidente global de EY, Carmine Di Sibio, escribió a los clientes expresando su «pesar» por que el fraude «no se descubriera antes», a la vez que afirmaba que EY «logró en última instancia descubrir el fraude».
EY se enfrentó a una investigación de Apas y a demandas de inversores tras la desaparición de 1.900 millones de euros; KPMG consideró que su auditoría de Wirecard de 2017 era potencialmente defectuosa.
La carta del denunciante de 2016 fue investigada por el propio equipo antifraude de EY, aunque las alegaciones nombraban a la propia EY.
Project Ring se terminó a instancias del cliente antes de que sus observaciones se procesaran de forma concluyente, y no se produjo ningún informe final.
Las dudas sobre los beneficios de las filiales indias nunca llegaron a la opinión de auditoría de 2017 de forma sustantiva.
La investigación forense fue supervisada por el consejo de dirección de Wirecard en lugar de por su consejo de supervisión.
La alegación de soborno se atribuyó a «peculiaridades culturales» en la India, y el directivo de Wirecard implicado nunca fue entrevistado formalmente.
Cuando el propio auditor aparece nombrado en una alegación, una investigación interna constituye un conflicto de intereses: la investigación independiente y el escalado son la única vía defendible.
El organismo alemán de supervisión de auditores Apas investigó a EY, y los inversores de Wirecard que perdieron miles de millones emprendieron acciones legales contra la firma. El apéndice informativo no publicado de KPMG, difundido en septiembre de 2020, dejó constancia de las advertencias internas. Stephan von Erffa, de Wirecard, el único directivo nombrado en la carta, estaba bajo custodia policial negando irregularidades; Marsalek huía de la policía alemana.
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Las fuentes
- Whistleblower warned EY of Wirecard fraud four years before collapse The Irish Times · irishtimes.com ·