El 'hijab de running' de Decathlon —un capuchón de nailon diseñado para permitir a las mujeres musulmanas cubrirse el cabello mientras corren— se creó originalmente en Marruecos a petición de clientes de allí. Cuando la cadena francesa lo ofreció en Francia en febrero de 2019, desencadenó días de acalorado debate público, ya que políticos de todo el espectro político afirmaron que violaba los principios franceses de laicismo.

Tras feroces críticas en redes sociales en las que empleados de Decathlon fueron insultados y amenazados, la minorista anunció a última hora del 26 de febrero que había suspendido la venta del artículo en Francia, alegando la seguridad de sus empleados. El producto quedó, en la práctica, como víctima de una disputa política: la ministra de Justicia francesa, Nicole Belloubet, declaró al día siguiente que las tiendas de deporte son libres de vender el hiyab para correr, que no había objeciones legales y que 'el debate sobre este asunto se volvió histérico y lo lamento'.

El contexto era la tensa línea en Francia entre laicismo y vestimenta religiosa: los funcionarios públicos no pueden llevar velos que cubran el cabello en el trabajo, los velos que cubren el rostro están prohibidos en público, y las prendas percibidas como afirmación de identidad religiosa desencadenan habitualmente polémica incluso cuando son legales, como ya habían mostrado las prohibiciones del burkini en localidades costeras en 2016.

Suspendido solo en Francia, mientras la ministra de Justicia dijo que las tiendas eran libres de venderlo y calificó el debate de 'histérico'.

Decathlon trató el hiyab como un producto deportivo que respondía a la demanda de los clientes y malinterpretó lo cargada que está cualquier prenda religiosa en la política laicista francesa.

Los ataques provinieron de todo el espectro político, dejando a la minorista sin cobertura política una vez que el artículo se convirtió en un debate nacional.

Las amenazas al personal dieron a la empresa una razón de seguridad para retroceder, pero el retroceso alienó a los clientes a los que el producto estaba destinado y atrajo acusaciones de capitulación.

Suspender el artículo solo en Francia, mientras la ministra de Justicia confirmaba su legalidad, puso de manifiesto que la decisión respondía a la presión, no a la ley.

Un producto diseñado por la demanda en otro lugar se convierte en un símbolo político en casa: el retroceso de Decathlon no satisfizo a ninguna de las partes y dejó a la marca rehén de una polémica que nunca quiso.

La suspensión se aplicó a Francia; el artículo siguió formando parte de la gama de Decathlon en otros lugares. La intervención de Belloubet confirmó que no había ningún obstáculo legal para venderlo, y la ministra de Justicia lamentó públicamente el tono 'histérico' del debate. Euronews y Reuters informaron de la retirada en febrero de 2019; el artículo no informa si Decathlon reintrodujo posteriormente el producto en Francia.

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Las fuentes

  1. French sports store pulls runner's hijab after political backlash Euronews · euronews.com ·