Optus había asegurado los derechos del Mundial aproximadamente dos años antes mediante un acuerdo de licencia con SBS, como parte de una estrategia de contenidos que la había llevado a superar la oferta de Foxtel por la Premier League inglesa y a ganar 384.000 nuevos clientes de telefonía móvil en el último ejercicio fiscal. Por primera vez puso la cobertura del Mundial a disposición de cualquiera dispuesto a pagar, no solo de sus propios suscriptores de móvil e internet; un partido al día, incluidos los de la fase de grupos de Australia, permaneció en la SBS en abierto.

En el fin de semana inaugural del torneo el servicio falló a gran escala: los aficionados que se suscribieron a Optus TV para verlo «en todo su esplendor» vieron en su lugar mensajes de error o pantallas congeladas. «Intentar verlo podría ser una forma mejor de plantearlo», escribió John McDuling, del Sydney Morning Herald. El consejero delegado Allen Lew pasó la noche en el estudio de producción de Optus en Redfern y se disculpó públicamente: «Me disculpo sin reservas ante todos los australianos. Deberíamos haberlo hecho mejor, podemos hacerlo mejor y lo haremos mejor».

Lew dijo que Optus había previsto un aumento de la audiencia, pero la «demanda sin precedentes» lo superó, y garantizó que los problemas se resolverían «al final de esta noche». El fiasco le regaló una ocasión propicia a su rival Telstra —cuyo propio consejero delegado preparaba una jornada de estrategia decisiva— y convirtió a la operadora en la noticia en lugar de sus contenidos.

Los partidos del fin de semana inaugural se convirtieron en pantallas de error; una disculpa pública del consejero delegado y una promesa de solución bajo la atención nacional, con el lanzamiento de la EPL ya criticado.

Optus abrió el servicio más allá de su base de suscriptores por primera vez, acumulando una demanda sin precedentes sobre una plataforma de distribución no probada.

La cobertura de la EPL ya había sido criticada en su lanzamiento, lo que señalaba problemas de capacidad y calidad que no se corrigieron antes del evento mayor.

El deporte premium en exclusiva hizo que el fallo de distribución fuera visible en todo el país: cada fallo era público y se comparaba al instante con la fiabilidad de la televisión de pago.

Los derechos son la mitad barata de una apuesta por el streaming deportivo: si la capacidad de distribución se dimensiona según la esperanza y no según la demanda máxima, el lanzamiento convierte a cada espectador en prueba a favor del operador incumbente.

Lew puso su atención personal y a todo el equipo de redes en la solución, prometiendo resolverlo para el domingo por la noche; el episodio se convirtió en el punto de referencia de los fallos de streaming deportivo de las telecos en Australia y en tema de conversación en la narrativa para inversores de Telstra esa semana.

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Las fuentes

  1. Optus' epic World Cup streaming fail gives Telstra boss a free kick The Sydney Morning Herald · smh.com.au ·