El 22 de enero de 2021, Microsoft anunció cambios de precio en Xbox Live Gold que llevaron el servicio de 60 dólares al año a 120 para la mayoría de los miembros: los códigos de seis meses se reajustaron a 59,99 dólares después de que los códigos de 12 meses se descontinuaran discretamente el año anterior. The Verge lo calificó como un salto enorme y mal sincronizado: llegó en plena pandemia, justo cuando Microsoft reportaba grandes ganancias en videojuegos, y sin más justificación que la fórmula de siempre sobre «evaluar el valor y el precio de nuestros servicios».

El problema estructural lo empeoró: Microsoft era el único entre los titulares de plataformas que cobraba por el multijugador de los juegos free-to-play, lo que significaba que los jugadores de Fortnite o Call of Duty: Warzone pagarían 120 dólares al año para jugar gratis en Xbox, mientras los mismos juegos eran gratuitos en PlayStation, Switch e incluso en Windows, de la propia Microsoft. El motivo no declarado era obvio: empujar a la base hacia Xbox Game Pass, que había crecido de 10 millones a 15 millones de miembros en 2020 con ofertas de prueba de 1 dólar, mediante conversiones a Game Pass Ultimate.

La reacción fue inmediata, y la reversión, total. Al día siguiente, el 23 de enero, Microsoft dio marcha atrás con todo el aumento: no habría subida de precio, y el multijugador de los juegos free-to-play pasaría a ser gratuito sin más, deshaciendo justamente la tarifa que había hecho a Xbox singular e incómoda.

Un año de buena voluntad acumulada de Xbox gastado en un solo anuncio; todo el aumento se retiró al día siguiente y el multijugador de los juegos free-to-play pasó a ser gratuito.

El aumento duplicó el costo para la mayoría de los miembros, que recargan con códigos que habían perdido discretamente su opción más barata.

Golpeó con más fuerza a los jugadores de free-to-play, el único segmento al que todas las plataformas rivales dejan jugar en multijugador gratis.

El anuncio no ofreció ninguna justificación y llegó en una pandemia, tras un año de buena voluntad récord cimentada en Game Pass y las nuevas consolas.

El motivo evidente —migrar a los miembros de Gold a Game Pass Ultimate— hizo que la medida se leyera como coercitiva y no como comercial.

Un cambio de precio sobre una base cautiva es una retirada de confianza: duplicar la tarifa por el acceso al multijugador mientras se empuja una suscripción parece una trampa, no una venta adicional.

Microsoft retiró por completo el aumento de precio el 23 de enero de 2021 e hizo gratuito el multijugador de los juegos free-to-play, poniendo fin al muro de pago exclusivo de Xbox bajo el que habían pagado los jugadores de Fortnite y Warzone. La base de Gold siguió siendo el objetivo de conversión para Game Pass Ultimate, pero desde un precio estable.

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Las fuentes

  1. Microsoft risks a year of goodwill with its Xbox Live price hike The Verge · theverge.com ·