Mamoru Samuragochi era celebrado como 'el Beethoven de Japón': un compositor que decía haber estado completamente sordo durante 15 años, famoso por una sinfonía de Hiroshima y por música para videojuegos como Resident Evil y Onimusha. El 5 de febrero de 2014, su escritor fantasma, el profesor de música Takashi Niigaki, declaró a la prensa que había escrito más de 20 piezas de Samuragochi a lo largo de 18 años, cobrando en total unos ¥7 millones.
Samuragochi admitió que no componía su propia música desde 1996. Su sello discográfico Nippon Columbia dijo que estaba 'estupefacto y profundamente indignado', detuvo las ventas de su obra y se disculpó; NHK se disculpó por emitir un documental sobre él.
La factura comercial llegó después: el promotor Samon Promotion demandó a Samuragochi por ¥61 millones (unos $520.000) en noviembre de 2014 por una gira cancelada.
Detuvo las ventas y se disculpó después de que el escritor fantasma confesara, y luego afrontó una demanda de ¥61M del promotor de la gira por la gira cancelada.
La persona era el producto: el sello, la emisora y el promotor de la gira vendieron la misma historia —un hombre sordo que escribía belleza— y ninguno comprobó si las manos coincidían con la firma.
Un fraude tan prolongado necesita facilitadores, y el mercado fue uno: 18 años de lanzamientos, conciertos y documentales construidos sobre una biografía no verificada, porque la historia valía más que la música.
La disculpa del sello nombró el fallo exacto: 'Él nos había asegurado que componía las obras él mismo' —la diligencia debida era una promesa, no una comprobación.
Una marca construida sobre una persona es tan sólida como la afirmación: el sello vendió al 'Beethoven sordo' durante 18 años basándose en una garantía, y cuando el escritor fantasma confesó, el sello, la emisora y el promotor pagaron a la vez.
Niigaki, el escritor fantasma, dijo que escribió la música por dinero. Samuragochi se disculpó públicamente y se retiró de la vida pública; Nippon Columbia detuvo las ventas de sus grabaciones y se disculpó; NHK se disculpó por su documental; y el promotor Samon Promotion demandó por ¥61 millones en noviembre de 2014 por la gira cancelada. La confesión puso fin a su carrera como compositor público celebrado.
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