Lord & Taylor, fundada en 1826, era la tienda departamental más antigua de Estados Unidos. Durante casi 200 años fue un referente del comercio minorista estadounidense, con tiendas en el Noreste y el Atlántico Medio.
El declive de la tienda se aceleró tras una serie de cambios de propiedad. En 2019, Lord & Taylor fue adquirida por Le Tote, una empresa emergente de alquiler de ropa, en una operación que dejó a la tienda departamental con importantes pasivos. Cuando llegó la pandemia en 2020, la cadena, que ya atravesaba dificultades, no pudo sobrevivir a los cierres de tiendas.
En agosto de 2020, Lord & Taylor anunció el cierre de las 38 tiendas que le quedaban, poniendo fin a una historia de 194 años. El caso ilustró cómo una marca con tradición puede quedar destruida por la combinación de un declive estructural (el formato de tienda departamental), la ingeniería financiera (capital privado y adquisiciones por empresas emergentes) y un shock externo (la pandemia). La antigüedad de la marca no fue una protección: fue la medida de cuánto se había perdido.
La pandemia fue el golpe final: las 38 tiendas cerraron en 2020, poniendo fin a una historia de 194 años.
El formato de tienda departamental de Lord & Taylor estaba en declive estructural.
Una serie de cambios de propiedad, incluida una adquisición por Le Tote en 2019, dejó a la empresa con pasivos.
La pandemia obligó a cierres de tiendas a los que la cadena, que ya atravesaba dificultades, no pudo sobrevivir.
Las 38 tiendas cerraron en 2020, poniendo fin a una historia de 194 años.
La antigüedad de una marca no es una ventaja defensiva: es la medida de cuánto se ha perdido. Lord & Taylor tenía 194 años, pero su modelo llevaba décadas desactualizado. La antigüedad era la tragedia.
La marca Lord & Taylor fue adquirida y relanzada como mercado en línea. Todas las tiendas físicas cerraron. El caso se cita junto con Barneys, Neiman Marcus y Debenhams como ejemplo del colapso global de las tiendas departamentales.
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