En diciembre de 2018, un jurado del Tribunal de Distrito de Nueva Gales del Sur condenó a Peter Gregg —exdirector financiero y director del gigante de la construcción Leighton Holdings— por dos cargos de falsificación de los libros de la empresa, tras un juicio de cinco semanas de la ASIC respaldado por una investigación parlamentaria federal.
Un negocio de compraventa de acero de 2011 con una empresa de los Emiratos Árabes Unidos, según alegó la ASIC, 'nunca fue un acuerdo genuino'. Dos pagos de 12,5 millones de dólares estadounidenses cada uno —21 millones en total— salieron por instrucción de Gregg: uno se registró como servicios de 'marketing y asesoría', y el otro se denominó préstamo. Luego los libros se falsificaron de nuevo cuando los pagos se antedataron a principios de 2011 para justificarlos, según la ASIC. El trasfondo eran las operaciones de Leighton en Oriente Medio y en el petróleo iraquí, que la propia empresa señaló a la ASIC por posible soborno extranjero en 2012.
Gregg, uno de los negociadores más prominentes del mundo corporativo australiano —director financiero de Qantas de 2000 a 2008— se enfrentaba a hasta dos años de cárcel y una multa de 11.000 dólares por cada cargo, y quedó en libertad bajo fianza a la espera de la sentencia. El coacusado Russell John Waugh, exdirector gerente de Leighton Welspun Contractors, fue absuelto de complicidad. Para entonces, Leighton Holdings había pasado a llamarse CIMIC.
Condenas penales con hasta dos años por cargo; el caso derivó de una investigación de la ASIC sobre presuntos sobornos a funcionarios extranjeros entre 2009 y 2011.
Las salidas de dinero se disfrazaron como partidas comerciales ordinarias —servicios de marketing, un préstamo— sin ningún comercio siderúrgico genuino detrás.
Cuando el momento de los pagos pareció sospechoso, la respuesta fue antedatar documentos en lugar de revelar el problema.
La falsificación estaba dentro de las cuentas del mayor contratista de Australia, certificadas ante el mercado durante años.
El propio autoinforme de la empresa a la ASIC en 2012 mantuvo las transacciones bajo investigación mucho después de que los ejecutivos siguieran su camino.
Un papeleo antedatado que justifica un pago simulado convierte un error contable en un delito, y la falsificación sobrevive al pago por décadas.
Gregg fue condenado en diciembre de 2018 y quedó en libertad bajo fianza antes de una audiencia el 31 de enero, enfrentando hasta cuatro años de prisión y multas en total. El veredicto llegó como el resultado visible del largo examen de la ASIC sobre las operaciones de Leighton en Oriente Medio; Leighton Holdings ya había pasado a llamarse CIMIC en 2015, desvinculando la marca de la época a la que pertenecían los pagos.
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Las fuentes
- Former Leighton executive Peter Gregg found guilty of cooking the books ABC News · abc.net.au ·