Hostess Brands —Twinkies, Wonder Bread, Ding Dongs— seguía facturando unos 2.500 millones de dólares al año cuando colapsó, aunque las ventas llevaban años cayendo. Era la segunda insolvencia de la compañía: Interstate Bakeries había presentado la solicitud en 2004 en lo que se convirtió en una de las quiebras más largas de la historia de EE. UU., de la que salió en 2009 con Ripplewood Holdings poseyendo la mitad del capital después de que los sindicatos cedieran condiciones del convenio a cambio de participaciones.

En 2012 la empresa impuso un convenio que recortaba los salarios un 8% y las prestaciones un 27-32%. El sindicato de panaderos, BCTGM, lo rechazó por 92% a 4, y sus 6.600 afiliados se declararon en huelga en todo el país. El CEO Gregory Rayburn anunció el 16 de noviembre que Hostess carecía de «recursos financieros para resistir una huelga nacional prolongada», que despediría a la mayoría de sus 18.500 trabajadores y que vendería sus activos al mejor postor. «El problema siempre ha sido la estructura de costes, las normas sindicales, la herencia de las pensiones», declaró a ABC News.

El tribunal de quiebras se volvió hostil. El juez Robert Drain, que tenía «serias dudas sobre la lógica de esta huelga», forzó una mediación; el US Trustee, Tracy Hope Davis, exigió la conversión al Capítulo 7 y atacó las disposiciones del plan que «concederían bonificaciones a personas de dentro» —el propio salario de Rayburn se había triplicado de 750.000 a unos 2,5 millones de dólares durante la quiebra, y otros nueve ejecutivos habían recibido aumentos de hasta 400.000 dólares—. Drain autorizó el cierre el 21 de noviembre de todos modos, y el plan de liquidación se finalizó el 29 de noviembre.

18.500 trabajadores despedidos y toda la empresa vendida por partes, con las marcas de pasteles adjudicadas por 410 millones de dólares frente a 2.500 millones de dólares en ventas anuales.

Los recortes impuestos pedían a los trabajadores financiar el saneamiento mientras los ejecutivos se subían el sueldo, así que los afiliados del sindicato concluyeron que las concesiones irían a inversores de Wall Street, y el 92% votó no.

La dirección faroleó con una amenaza de huelga que no podía ejecutar: admitió que no tenía recursos financieros para sobrevivir a un paro prolongado.

Al salir de la quiebra de 2004-2009, el balance no tenía margen para una empresa cuyas ventas ya llevaban años cayendo.

El enriquecimiento de personas de dentro durante el caso —un salario de CEO triplicado y nueve aumentos de ejecutivos— destruyó la credibilidad que el plan necesitaba en los tribunales y en los piquetes.

Un plan que pide a los trabajadores financiar el saneamiento mientras las personas de dentro se embolsan aumentos es un plan que nadie va a llevar a cabo. Si las concesiones fluyen hacia Wall Street, la huelga que provocas se convierte en la liquidación que elegiste.

La mediación no salvó a la empresa; el juez aprobó la liquidación y comenzaron las subastas. En enero de 2013 Apollo Global Management y C. Dean Metropoulos presentaron una oferta de 410 millones de dólares por las marcas de pasteles, y otros postores rondaron el resto: Twinkies volvió a las estanterías en pocos meses bajo nueva propiedad, pero la mayoría de los 18.500 empleos desaparecieron. Los compradores ya habían arrasado Twinkies de las estanterías de las tiendas, y algunos revendían cajas en línea con sobreprecio.

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Las fuentes

  1. Twinkies May Find Buyer, Hostess CEO Says ABC News · abcnews.go.com ·
  2. Hope for Twinkies as Hostess, union go to mediation CBS News · cbsnews.com ·
  3. Twinkies bidders: Apollo, Metropoulos submit $410M offer Chicago Tribune · chicagotribune.com ·