SsangYong Motor —la filial surcoreana deficitaria de Mahindra & Mahindra, de India— se acogió a la quiebra en diciembre de 2020 con el capital totalmente deteriorado: el pasivo total superaba al activo total, y las pérdidas operativas de 2020 alcanzaron los 423,5 mil millones de wones, un 50% más interanual. El rescate dependía de una quiebra preconfeccionada en la que se alinearía a un comprador antes de las actuaciones judiciales, y el comprador potencial era un consorcio liderado por HAAH Automotive, un minorista automotriz estadounidense.
El Banco de Desarrollo de Corea (KDB), principal acreedor de SsangYong, mantuvo la oferta a distancia. Altos funcionarios dijeron que HAAH primero tendría que presentar un plan de reorganización y luego producir una carta de crédito de sus socios del consorcio que probara que había obtenido el efectivo para invertir; y, como señaló públicamente el director ejecutivo de KDB, Ahn Young-gyu, el comprador potencial aún no había presentado ningún documento de ese tipo. Los informes de prensa afirmaban que HAAH había asegurado 280 mil millones de wones (unos 250 millones de dólares) de socios no revelados en Canadá y Oriente Medio; la prueba exigida por KDB nunca llegó.
Los representantes de HAAH visitaron Corea a mediados de enero de 2021 para negociar el esquema preconfeccionado y se marcharon en pocos días, alegando retrasos en la propuesta de reorganización de SsangYong. El alto director ejecutivo de KDB, Choi Dae-hyun, dijo que el programa de apoyo a la reestructuración autónoma había colapsado efectivamente porque Mahindra y HAAH no lograron llegar a un acuerdo, descartó apoyo financiero adicional si no surgía un plan creíble, y dijo que si HAAH se retiraba, KDB buscaría un nuevo inversor estratégico 'con un profundo conocimiento' de la industria automotriz.
La pérdida operativa de SsangYong en 2020 alcanzó los 423,5 mil millones de wones, un 50% más, con pasivos superiores a los activos; KDB se negó a dar nuevo apoyo mientras la oferta estaba estancada.
Una oferta por una automotriz nacional estaba siendo liderada por una empresa minorista estadounidense cuyos socios financiadores permanecieron sin revelar y cuyo efectivo nunca se materializó cuando se le exigió.
La secuencia de KDB —primero el plan, luego la carta de crédito— estaba diseñada precisamente para filtrar ofertas como esta, y la oferta no pasó el filtro.
Mahindra, el accionista mayoritario, y HAAH ni siquiera pudieron ponerse de acuerdo sobre el marco, lo que hizo colapsar la vía de reestructuración autónoma antes de que comenzaran las actuaciones judiciales.
El lenguaje final del acreedor —querer un comprador que realmente entendiera de automóviles— evaluó públicamente la idoneidad de HAAH para el activo por el que había ofertado.
En fusiones y adquisiciones de empresas en dificultades, la prueba del dinero lo es todo: una oferta que no puede producir una carta de crédito es un comunicado de prensa, no un rescate.
Al 2 de febrero de 2021, el esquema preconfeccionado estaba efectivamente muerto: la delegación de HAAH había abandonado Seúl sin presentar prueba de financiación, y KDB dijo que buscaría un nuevo inversor estratégico si la oferta se retiraba, con SsangYong operando bajo rehabilitación dirigida por los tribunales y sin nuevo apoyo de los acreedores.
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Las fuentes
- HAAH bid hinges on SsangYong's reorganization plan: KDB The Korea Herald · koreaherald.com ·