The Irish Times informó el 1 de abril de 2021 de que Deliveroo Holdings, fundada y dirigida por Will Shu, salió a bolsa en la Bolsa de Londres el miércoles anterior y se hundió hasta un 30%, recortando unos 2.000 millones de libras de su valor de mercado. La OPV recaudó 1.500 millones de libras. Los clientes que habían sido invitados a comprar acciones a través de la aplicación gastaron entre 250 y 1.000 libras cada uno, unos 50 millones de libras en total, y quedaron bloqueados hasta al menos el 7 de abril.
Los inversores habían advertido. Legal & General, BMO Global Asset Management, Aviva Investors y Aberdeen Standard Investments dijeron en las semanas previas que rehuirían la operación por el trato de Deliveroo a los trabajadores. Una encuesta del Bureau of Investigative Journalism sobre miles de facturas encontró que un tercio de los repartidores de Deliveroo ganaba menos del salario mínimo, y los peor pagados ganaban unas 2 libras por hora. Deliveroo lo disputa y afirma que la remuneración promedia las 13 libras por hora.
Un gestor de cartera de BMO calificó los problemas laborales de 'bomba de relojería' que hacía a la empresa 'no invertible'. Los bancos, liderados por JP Morgan y Goldman Sachs, fijaron el precio de la OPV en un valor inicial de 7.600 millones de libras, un 15% por debajo del extremo superior de la horquilla presentada originalmente a Shu. El periódico señaló que los bancos habían fracasado claramente a la hora de fijar el precio de la operación correctamente. El ministro de Economía británico, Rishi Sunak, había celebrado la OPV como una historia de éxito de la tecnología británica.
Las acciones se desplomaron hasta un 30% en su debut, unos 2.000 millones de libras menos de valor de mercado; los 50 millones de libras en acciones de los clientes quedaron bloqueados hasta al menos el 7 de abril.
Grandes gestores de fondos dijeron públicamente que no comprarían por preocupaciones ESG sobre la remuneración de los repartidores.
Los bancos fijaron el precio de la operación en 7.600 millones de libras de todos modos, una cifra que el mercado no respaldó el primer día.
La empresa invitó a sus propios clientes a comprar acciones, de modo que la pérdida recayó sobre ellos además de sobre los inversores profesionales.
Fijar el precio de una OPV en el extremo superior de una horquilla mientras grandes inversores han declinado públicamente por preocupaciones de gobernanza invita a un mal debut. Los inversores minoristas que compran lo pagan.
Las acciones se desplomaron hasta un 30% en su debut, y los clientes que compraron quedaron bloqueados hasta al menos el 7 de abril. The Irish Times señaló que el episodio dejó en evidencia a los bancos.
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Las fuentes
- Deliveroo debut triggers customer indigestion The Irish Times · irishtimes.com ·