El Ferrocarril Naval de Chignecto era un plan para trasladar barcos por ferrocarril a través del istmo de Chignecto, que une Nueva Escocia y Nuevo Brunswick, desde Baie Verte, en el estrecho de Northumberland, hasta la bahía de Fundy. Desarrollado por el constructor de ferrocarriles Henry Ketchum, habría consistido en sacar del agua veleros de madera completamente aparejados mediante un sistema de elevación y esclusas, y colocarlos sobre vagones de ferrocarril, evitando a las embarcaciones el viaje alrededor de Nueva Escocia. La construcción comenzó en octubre de 1888, según los archivos de la Universidad de Nuevo Brunswick.

El historiador James Upham declaró a CBC que el proyecto costó más de lo previsto y tardó más, y que nunca se completó porque se quedó sin dinero. Según los archivos de la UNB, cuando el proyecto quebró ya estaba hecho el 75 % de la obra, incluidos los muelles de Fort Lawrence y Tidnish Bridge, 16 de las 17 millas de plataforma ferroviaria y 13 millas de vía. Ningún barco llegó a cruzarlo.

Upham afirma que el fracaso «arruinó a Henry Ketchum», quien había construido ferrocarriles por todo el mundo y fue enterrado en Tidnish, a la vista de la terminal, tras su muerte en Amherst en 1896. Las enormes piedras de un puente siguen en pie en Tidnish Bridge.

75 % de la obra hecha, 13 millas de vía tendidas, proyecto en quiebra; ningún barco llegó a cruzar y la empresa «arruinó a Henry Ketchum»

El proyecto costó más dinero de lo previsto y tardó más de lo previsto mientras se construía, según el historiador James Upham.

La empresa se quedó sin dinero antes de poder terminarse, así que ningún barco llegó a cruzar.

El diseño dependía de un sistema de elevación y esclusas para subir veleros completamente aparejados a los vagones de ferrocarril; Upham dice que otros países intentaban proyectos similares en aquella época.

El artículo de CBC no da un presupuesto total ni detalles de los inversores, por lo que el déficit de financiación en sí no se cuantifica.

Un proyecto técnicamente audaz necesita financiación que dure más que sus sobrecostes. El diseño de Ketchum era admirado en todo el mundo, pero los sobrecostes y los retrasos dejaron un activo terminado al 75 % que no generó ningún ingreso.

Las piedras de las casas de máquinas se reutilizaron después como rompeolas en la terminal de ferris de Cape Tormentine, de modo que los pasajeros del ferri de la Isla del Príncipe Eduardo quedaban protegidos por ellas. El gobierno de Nueva Escocia compró en 2012 los terrenos de 27 kilómetros del Ferrocarril Naval de Chignecto y los conserva como sendero de senderismo y sitio histórico, incluidas las esclusas de granito del extremo de la bahía de Fundy. Upham sostiene que los fracasos se registran menos que los éxitos, y por eso el proyecto quedó en gran medida olvidado.

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Las fuentes

  1. 'Engineering masterpiece' to shuttle ships between N.B. and N.S. lost to time CBC News · cbc.ca ·