En agosto de 2016, Alere, el fabricante de diagnósticos rápidos que Abbott Laboratories había acordado comprar ese febrero por casi 5000 millones de dólares, presentó una demanda en la Corte de Cancillería de Delaware para obligar a Abbott a cumplir el acuerdo y a buscar con prontitud las aprobaciones antimonopolio. Abbott, que se había echado atrás, había ofrecido a Alere 50 millones de dólares para olvidar la operación — una oferta que Alere rechazó.

Lo que alarmó a Abbott fueron las propias revelaciones de Alere ese verano: había recibido una citación en una investigación de corrupción extranjera por pagos en África, Asia y América Latina, estaba por separado bajo una investigación federal de sus prácticas de facturación gubernamental, y presentaba con retraso su informe anual de 2015, según informó The Wall Street Journal. La noticia de julio sobre la investigación de facturación de Medicare y Medicaid hizo caer las acciones de Alere un 29% hasta 31,47 dólares; para el viernes siguiente a la demanda, las acciones cerraron en 40,69 dólares, muy por debajo del precio de la operación de 56 dólares.

A principios de agosto, Abbott había dicho que la operación podría no completarse 'de manera oportuna, o en absoluto'. Después de que Alere demandara, Abbott declaró que cumplía con sus obligaciones bajo el acuerdo y seguía trabajando para obtener las aprobaciones regulatorias — el análisis de Healthcare Dive lo calificó como un ejemplo de los riesgos de convertirse en un comprador reacio con potencialmente pocos recursos.

Un pago de salida rechazado de 50 millones de dólares, una demanda en Cancillería y la obligación de cerrar a 56 dólares mientras Alere cotizaba a 40,69 dólares.

El contrato de fusión le daba a Alere un martillo: la ejecución específica en la Corte de Cancillería de Delaware es un remedio estándar que un vendedor decidido puede invocar.

Las dudas de Abbott basadas en las revelaciones no equivalían a una salida contractual, por lo que la oferta de retirada de 50 millones de dólares era su única palanca — y era una que Alere podía simplemente rechazar.

La brecha entre el precio de la operación de 56 dólares y el precio de mercado de poco más de 40 dólares hacía que retirarse fuera costoso para Abbott exactamente de la manera que el contrato anticipaba.

Las citaciones e investigaciones de Alere eran eventos de revelación, no condiciones de cierre para las que Abbott hubiera negociado una salida.

Firmar una fusión significa asumir lo que se descubre después: un comprador que intenta irse con un cheque puede terminar contractualmente obligado a comprar al precio antiguo.

Según el informe del 29 de agosto de 2016, Abbott había reafirmado que cumplía con sus obligaciones y trabajaba para obtener las aprobaciones regulatorias, con la demanda de Alere pendiente. La fuente no cubre si la fusión finalmente se cerró ni en qué términos.

CONSULTA LAS PRUEBAS

Las fuentes

  1. Alere files suit against Abbott Laboratories over faltering $5B merger Healthcare Dive · healthcaredive.com ·