El 28 de febrero de 2022, Toyota anunció que «suspendería la operación de 28 líneas en las 14 plantas nacionales» al día siguiente, citando «una falla en el sistema de un proveedor en Japón». El portavoz de la empresa dijo que la paralización de un día afectaría la producción de unos 13.000 vehículos, aproximadamente el 5 % de la producción mensual en el país.
El proveedor era Kojima Industries, un fabricante de piezas de plástico que, según informó el Nikkei de Japón, había sufrido un presunto ciberataque; Toyota se negó a confirmarlo en ese momento. Especialistas en seguridad dijeron a Reuters que el incidente demostraba cómo una pequeña empresa vulnerable puede paralizar al mayor fabricante de automóviles del mundo, y ocurrió cuando Toyota ya estaba recortando sus objetivos de producción en medio de la escasez mundial de chips.
La paralización puso de manifiesto el equilibrio de compromisos dentro del sistema justo a tiempo característico de Toyota: con inventarios deliberadamente reducidos, no había margen para absorber siquiera a un único proveedor que dejara de operar. Toyota reinició las plantas tras un día completo de inactividad, y el episodio se sumó a una serie de shocks de proveedores —junto con la explosión de Aichi Steel en 2016— que los analistas del Asahi Shimbun citaron posteriormente como evidencia de que la vulnerabilidad del sistema ajustado era previsible y repetible.
Las 28 líneas de las 14 plantas nacionales estuvieron inactivas durante un día; se perdieron unos 13.000 vehículos de producción, aproximadamente el 5 % de la producción de Japón de ese mes.
La producción justo a tiempo apenas mantiene reservas de piezas, así que cuando los sistemas de un proveedor fallaron, el ensamblaje no tuvo de dónde abastecerse y todas las líneas se detuvieron a la vez.
El alcance del impacto provino del eslabón más pequeño de la cadena: un proveedor de piezas de plástico, no un gigante de primer nivel, bastó para paralizar al principal fabricante de automóviles del mundo.
El propio mapeo de dependencias de Toyota lo dejó expuesto: la cobertura posterior de Asahi sobre shocks similares señaló que «apenas había proveedores alternativos» para componentes críticos de fuente única.
El incidente ocurrió cuando la escasez de chips ya había tensionado la planificación de producción de Toyota, eliminando cualquier holgura que hubiera podido absorber el golpe.
El justo a tiempo solo funciona mientras cada eslabón esté seguro. La seguridad de tu proveedor más pequeño es tu línea de producción: audita el nodo más débil antes de que él te audite a ti.
Toyota restableció las 14 plantas tras el único día perdido y pidió a su red de proveedores que inspeccionaran sus instalaciones en busca de debilidades. La empresa prometió medidas para prevenir futuras paralizaciones, pero la cobertura de Asahi Shimbun en 2023 sobre la explosión de Chuo Spring —que dejó inactivas 13 líneas en ocho plantas durante unos diez días— sostuvo que la vulnerabilidad del justo a tiempo persistía, y directivos de Toyota admitieron que apenas había proveedores alternativos para piezas esenciales. El ataque a Kojima se convirtió en una cita habitual en la investigación sobre ciberriesgo en la cadena de suministro.
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Las fuentes
- Toyota halts Japan plants after reported cyber attack AFP (via The Straits Times) · straitstimes.com ·
- Toyota supplier cyberattack shows big vulnerability that small firms bring Reuters (via The Star) · thestar.com.my ·
- Toyota's reliance on 1 supplier drags out long shutdown The Asahi Shimbun · asahi.com ·