El 5 de octubre de 2026, la policía búlgara detuvo a casi diez personas en redadas en un hospital de Plovdiv y en un edificio de la Universidad Médica de Plovdiv, sospechosas de defraudar al fondo nacional de salud mediante ingresos hospitalarios falsos y certificados de baja médica falsificados. Entre ellas estaba la profesora Mariela Geneva-Popova, decana de la facultad de medicina y jefa de su clínica de reumatología. Los recuentos actualizados sitúan a los detenidos en seis médicos y cuatro enfermeras, a partir de 40 redadas y registros en Plovdiv, Karlovo y Krichim.
Los fiscales afirman que la doctora Tsvetalina Kolacheva-Sali, de la clínica de reumatología, organizó ingresos falsos bajo vías clínicas y supervisó certificados de baja médica falsos. Después se enviaba a los pacientes a rehabilitación a uno de tres centros propiedad de su hermana y dirigidos por ella, la doctora Fani Kolacheva Gudeva —Fizioterapia Yug en Plovdiv, el centro médico Dinamikmed en Asenovgrad y una clínica de fisioterapia en Kuklen— y luego a «tratamiento continuado» en un sanatorio de Banite, en la región de Smolyan, donde la familia tiene parientes.
Lo que llama la atención son las cuentas: el fiscal adjunto de distrito Dimitar Pehlivanov dijo que el fondo de salud pagó al Hospital San Jorge alrededor de 12 millones de euros en tres años por 24.000 episodios de tratamiento declarados, en una sala con 49 camas. Las entrevistas a testigos revelaron que muchos pacientes listados como hospitalizados nunca visitaron las clínicas, o acudieron solo para pruebas. El caso se tramita como investigación previa al juicio por crimen organizado en virtud del artículo 256 del Código Penal, dirigida conjuntamente por los fiscales de Plovdiv, la policía y el ministerio de salud después de que comenzara hace varios meses a raíz de un soplo.
Alrededor de 12 millones de euros pagados por el Fondo Nacional de Seguro de Salud en tres años por 24.000 episodios de tratamiento declarados en una sala de 49 camas; seis personas acusadas hasta ahora.
Las facturas superaban la capacidad: 24.000 episodios de tratamiento facturados contra una sala de 49 camas en tres años era el patrón que un soplo podía convertir en un caso.
La clínica controlaba el diagnóstico, el ingreso y la derivación, de modo que los «pacientes» podían ser encaminados a centros de rehabilitación propiedad de la propia hermana de la médica principal.
Los certificados de baja médica falsificados hacían que los ingresos falsos pagaran dos veces: una del fondo por la estancia y otra mediante el tiempo de baja laboral certificado.
La cadena de derivaciones terminaba en un sanatorio vinculado a la familia en Banite, cerrando el círculo desde el diagnóstico falso hasta los ingresos familiares.
Cuando una sola oficina controla el diagnóstico, el ingreso y la derivación, las auditorías de facturación necesitan aritmética de capacidad: las facturas que superan las camas son el propio recibo del fraude.
Tanto la clínica de reumatología como la de nefrología dejaron de funcionar durante los registros, dejando a pacientes esperando fuera mientras los agentes incautaban documentos y teléfonos de los médicos. Seis personas han sido acusadas, tres detenidas hasta por 72 horas; Kolacheva-Sali, la única que fue puesta bajo arresto, ha quedado en libertad bajo arresto domiciliario. La investigación por crimen organizado continúa.
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Las fuentes
- Nearly 10 held in Plovdiv over fake hospital stays in health fund fraud (updated) BurgasMedia · burgasmedia.com ·