Mayweather Boxing and Fitness se lanzó en 2017, fundada por James Williams, un graduado de Wharton nacido en el Reino Unido y exconsultor de Bain que conoció a Floyd Mayweather en 2013 y vio una marca sin explotar: el campeón nunca había aceptado un acuerdo importante de licencia o patrocinio. Los franquiciados compraron: David Weis pagó 85.000 dólares por los derechos de abrir seis estudios en el oeste de Los Ángeles, y luego gastó más de 1 millón de dólares en acondicionar cuatro locales. En una convención de octubre de 2021 en Las Vegas, Mayweather dijo a los propietarios: «Si ustedes tienen problemas para llenar su gimnasio, llámenme, voy a ir a ayudar a llenarlo. Gratis».
La cadena alcanzó un máximo de 70 franquicias en 2023, según un estado financiero de la empresa. A mediados de 2025, Business Insider solo pudo confirmar que 26 seguían operando en EE. UU.; decenas habían cerrado en dos años. Los cuatro gimnasios de Weis cerraron todos, el último en Culver City el 2 de mayo de 2025, y él dice que perdió toda su inversión. Sara McSpedon, que abrió dos gimnasios en Chicago, calcula que perdió 750.000 dólares. Cuatro franquiciados han demandado a Mayweather, a la empresa y a sus cofundadores; otros seis buscan mediación. Mayweather posee el 31,45% de la matriz MW Fitness Holdings, según una presentación de 2023.
Los franquiciados dicen que el campeón —con decenas de millones de seguidores en redes sociales, en comparación con George Foreman y su parrilla— nunca promocionó la marca lo suficiente, y que en cambio promocionó otras empresas. El abogado de Mayweather, Bobby Samini, responde que hay más de 30 locales abiertos, que el fitness boutique en general ha sufrido y que los acuerdos de franquicia nunca obligaron a Mayweather a prestar servicios «aparte de licenciar su nombre». Williams admite que la cadena tuvo dificultades, pero dice que «los franquiciados piensan que Floyd es la bala de plata para un negocio que puede estar en dificultades, y simplemente no lo es».
Decenas de las 70 franquicias del máximo cerraron; Business Insider verificó que solo 26 seguían abiertas. Los franquiciados reportan pérdidas de seis a siete cifras; cuatro demandaron, seis buscaron mediación.
La propuesta vendía al hombre, no el modelo de negocio: los franquiciados recuerdan haber salido de la convención de 2021 pensando «este tipo nos va a llevar a la luna».
Los contratos nunca obligaron a Mayweather a promocionar nada; sus promesas en el escenario eran buena voluntad no exigible, y su abogado lo dice explícitamente.
El fitness boutique de una sola modalidad se estaba reduciendo mientras la inflación empujaba a los socios hacia gimnasios grandes más baratos y entrenamientos en casa, con membresías en algunos locales que costaban hasta 300 dólares al mes.
La franquicia amplificó el fracaso: decenas de propietarios asumieron idénticos costos de acondicionamiento de seis cifras mientras dependían del mismo patrocinador ausente.
La licencia de una celebridad sin obligación de la celebridad no transfiere nada del poder de estrella: si el nombre famoso no está obligado por contrato a aparecer, los franquiciados compran un logo, no un motor.
Según el informe de junio de 2025, cuatro franquiciados demandaban a Mayweather, a la empresa y a sus cofundadores, y otros seis buscaban mediación. La empresa compartió cientos de fotos y videos publicitarios de Mayweather tomados para el marketing de los gimnasios, además de un lote de más de dos docenas de historias de Instagram que dice que él publicó en octubre de 2022; los dos gimnasios que visitó para contenido —Torrance, California, y un local de Kansas City propiedad de su cuñado— han cerrado ambos desde entonces.
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Las fuentes
- Floyd Mayweather's fitness business is on the ropes. Gym owners are punching back. Business Insider · africa.businessinsider.com ·