General Motors anunció el 17 de febrero de 2020 que 'retiraría' a Holden —fabricante del Commodore y el Barina y otrora el automóvil más vendido de Australia durante 15 años consecutivos— de las ventas, el diseño y la ingeniería en Australia y Nueva Zelanda para 2021. Unos 600 de los 800 empleados de Holden que quedaban en Australia, incluidos 600 trabajadores de Melbourne que diseñaban automóviles para el mercado local, iban a perder sus empleos para finales de junio de 2020.

El vicepresidente sénior de Operaciones Internacionales de GM, Julian Blissett, lo calificó como 'una decisión angustiosa', argumentando que la marca no podía seguir siendo competitiva en un mercado fragmentado de vehículos con volante a la derecha. El anuncio coincidió con la retirada de Chevrolet por parte de GM del mercado interno tailandés, y Blissett cifró el costo total de salir de Tailandia, Australia y Nueva Zelanda en más de 1000 millones de dólares estadounidenses. GM prometió al menos 10 años más de servicio al cliente para los propietarios de Holden.

La política fue inmediata. El primer ministro Scott Morrison dijo que estaba 'enojado' porque se había permitido que la marca se 'marchitara', y la ministra federal de Industria, Karen Andrews, calificó de 'inaceptable' que la decisión se tomara sin consultar al gobierno. Holden ya había puesto fin a la fabricación australiana en octubre de 2017, lo que provocó cientos de pérdidas de empleos; la decisión de 2020 eliminó casi todo lo que quedaba.

Unos 600 empleados de Holden pierden sus empleos para finales de junio de 2020; GM cifró la factura de salir de Tailandia, Australia y Nueva Zelanda en más de 1000 millones de dólares estadounidenses

La salida de la fabricación local en 2017 dejó a Holden vendiendo modelos importados frente a marcas importadoras mejor establecidas, erosionando el volumen que la insignia necesitaba.

GM consideró que el mercado de vehículos con volante a la derecha estaba demasiado fragmentado como para justificar la ingeniería de automóviles para Australia y Nueva Zelanda a precios competitivos.

La retirada consolidó el repliegue regional de GM —Chevrolet fuera de Tailandia, Holden fuera de Australasia— en una única reestructuración con una factura de más de mil millones de dólares.

El cariño por una marca no se traslada a través de una brecha de producto: una vez cerrada la fábrica local, una insignia importada sin una línea de modelos distintiva era una marca sin razón de existir.

Las ventas, el diseño y la ingeniería de Holden se liquidaron en Australia y Nueva Zelanda para 2021, con la gran mayoría del personal local ya ido para junio de 2020 y al menos una década de servicio posventa prometida a los propietarios. La ira del gobierno —desde el primer ministro hacia abajo— marcó el fin de una institución automovilística de 160 años.

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Las fuentes

  1. Holden car brand, maker of Commodore and Barina, axed across Australia and New Zealand ABC News · abc.net.au ·