Google Glass fue un producto de Google X, el laboratorio de proyectos ambiciosos de la compañía: un par de gafas con una pequeña pantalla de visualización frontal y una cámara integrada, controladas por voz y tacto. En 2013 Google comenzó a vender una 'Explorer Edition' a desarrolladores y entusiastas por 1500 dólares, presentándola como la próxima plataforma informática: un ordenador manos libres, siempre disponible, que llevabas puesto en la cara.

El público no estaba preparado. La cámara siempre encendida incomodaba a quienes rodeaban al usuario, lo que generó temores sobre la privacidad y sobre ser grabado sin consentimiento. A quienes las llevaban se les ridiculizaba llamándolos 'Glassholes', y bares, restaurantes y otros locales comenzaron a prohibirlas. A 1500 dólares, con una autonomía limitada y sin una aplicación estrella, Glass ofrecía poco a los consumidores corrientes más allá de la novedad y un estigma social.

En enero de 2015, Google dejó de vender la Explorer Edition de consumo. La tecnología no murió: Google reorientó Glass hacia usos empresariales concretos (almacenes, fábricas, trabajo de campo), donde una cámara y una pantalla resuelven problemas reales y a nadie le importa. Pero el sueño de consumo quedó aparcado, y Glass se convirtió en sinónimo de un producto lanzado antes de que el mundo estuviera preparado para él.

Google vendió Glass a entusiastas por 1500 dólares, pero la cámara siempre encendida provocó una reacción contra la privacidad y el estigma de 'Glasshole', lo que acabó con la adopción por parte del consumidor en 2 años.

Google lanzó un producto de consumo construido en torno a una cámara siempre encendida antes de que las normas sociales y las expectativas de privacidad estuvieran preparadas para ello.

A 1500 dólares y sin una aplicación estrella, Glass ofrecía a los entusiastas una novedad, pero a los usuarios corrientes poco valor práctico.

La reacción social ('Glassholes', prohibiciones en locales) hizo que llevarlas resultara embarazoso, lo que acabó con la adopción más rápido de lo que cualquier defecto técnico podría haberlo hecho.

La cultura de proyectos ambiciosos de Google X optimizaba para una demostración impresionante y una visión audaz en lugar de un caso de uso de consumo validado.

Una demostración no es un mercado. La tecnología que cambia las normas sociales —como una cámara que llevas puesta— necesita el permiso del público, no solo el entusiasmo de los entusiastas. Lánzala hacia un caso de uso real, no como una novedad de 1500 dólares.

Google Glass se enseña como el ejemplo de manual de lanzar una tecnología socialmente disruptiva antes de que el mundo esté preparado, y de la brecha entre una demostración convincente y un mercado real. La tecnología encontró una vida más discreta en entornos empresariales donde la cámara y la pantalla resuelven problemas concretos. La lección para quienes crean productos: cuando tu producto pide a la gente que acepte una nueva realidad social, tienes que ganarte esa aceptación; un precio elevado y una demostración atractiva no lo conseguirán por ti.

CONSULTA LAS PRUEBAS

Las fuentes

  1. Google Glass — Wikipedia (2013 Explorer launch, $1,500, privacy backlash, 2015 halt) en.wikipedia.org
  2. Google discontinues Glass Enterprise — CNBC (Mar 2023) cnbc.com