El 11 de junio de 2021, cuatro consejeros de Toshiba Corp. pidieron una reestructuración de la dirección y del consejo de administración del conglomerado: una rebelión pública de consejeros independientes, todos ellos no japoneses. Se produjo un día después de que una investigación encargada por accionistas revelara, con un detalle poco habitual en este tipo de pesquisas en el Japón corporativo, cómo la dirección había recurrido al poderoso Ministerio de Economía, Comercio e Industria (METI) para intimidar a los inversores activistas; en palabras de la investigación, para "dar una paliza" a los accionistas extranjeros.

La reacción fue el último giro de un escándalo que mostró cómo la vieja guardia del Japón empresarial, aunque seguía siendo poderosa, ya no podía ejercer un control total sobre los accionistas. Los inversores extranjeros se habían convertido en una fuerza que el establishment no podía simplemente arrollar, y esta vez la resistencia surgió del propio seno del consejo de administración.

Una rebelión pública de cuatro de los propios consejeros independientes de Toshiba —todos ellos no japoneses— que exigieron una reestructuración de la dirección y del consejo de administración.

La investigación concluyó que la dirección coludió con un ministerio del Gobierno contra los propios accionistas de la empresa, una extralimitación extraordinaria incluso para los estándares del Japón empresarial.

Trató a los inversores activistas como un enemigo al que había que aplastar, en lugar de como propietarios a los que había que rendir cuentas.

Arrastrar a un ministerio a una disputa accionarial de una empresa cotizada convirtió una escaramuza de poderes en un escándalo nacional de gobernanza corporativa.

La independencia de un consejo de administración solo es real cuando puede decir que no en público: los consejeros de Toshiba lo demostraron al volverse contra la dirección el mismo día en que se conoció la investigación.

Los cuatro consejeros independientes siguieron presionando públicamente para una reestructuración de la dirección y del consejo de administración. El escándalo se convirtió en la última prueba, en la vida corporativa japonesa, de que la dirección de la vieja guardia ya no podía contar con controlar a los accionistas, ni siquiera a su propio consejo de administración.

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Las fuentes

  1. In revolt, four directors call for Toshiba shake-up after explosive probe The Japan Times · japantimes.co.jp ·