Nuix, la empresa de análisis forense de datos cuyo software ayuda a los organismos de aplicación de la ley a atrapar delincuentes, cotizó en la ASX en diciembre de 2020 a 5,31 dólares, subió hasta casi 12 dólares en enero de 2021 —y cayó a 2,47 dólares en los seis meses siguientes a su salida a bolsa, un desplome que, según declaró el exvicepresidente global Rolf Krolke al programa 7.30 de la ABC, no le sorprendió. Según su relato, la empresa era un «desastre total» y se estaba «desmoronando» cuando salió a bolsa.
El desenlace fue rápido: dos rebajas de previsiones de beneficios en abril y mayo de 2021, revelaciones del Sydney Morning Herald de que el abogado Mark Allen, en representación de un insider de Nuix, había advertido a la ASIC antes de la salida a bolsa de que la empresa no podría alcanzar sus previsiones y de que sus cuentas habían sido reformuladas sin una auditoría completa de PwC, y después acusaciones de uso de información privilegiada, registros policiales, presuntos incumplimientos de los deberes de los administradores y de las normas de divulgación continua, y una serie de demandas colectivas.
La ASIC abrió tres investigaciones en 2021 —sobre el folleto, sobre el uso de información privilegiada por parte del director financiero Stephen Doyle (que dimitió) y sobre incumplimientos de la divulgación continua—. Desestimó las dos primeras por «pruebas insuficientes de conducta ilícita» y elevó la tercera a los tribunales, donde Nuix se defiende. En agosto de 2023, una investigación del Senado sobre la ASIC, impulsada por el senador liberal Andrew Bragg, tomó a Nuix como caso práctico de cómo gestiona el regulador sus casos más importantes y le ordenó entregar los expedientes de la investigación; Krolke calificó a Nuix como «un gran ejemplo de un desastre que ocurrió justo bajo sus narices».
Las acciones pasaron de un precio de emisión de 5,31 dólares (con un máximo cercano a los 12) a 2,47 dólares en seis meses, borrando miles de millones; siguieron demandas colectivas, registros policiales y una investigación del Senado.
El folleto presentaba a la empresa, en palabras de Krolke, muy por encima de lo que él creía que podía cumplir: objetivos audaces sin margen para alcanzarlos.
Las cuentas ya estaban tensionadas antes de la salida a bolsa: cuentas anuales reformuladas que no habían pasado por una auditoría completa de PwC, y un insider tan preocupado que un abogado alertó al regulador antes de la cotización.
Las expectativas de crecimiento chocaron pronto con la realidad: dos rebajas de previsiones de beneficios en los cuatro meses siguientes a la salida a bolsa destruyeron la credibilidad de las previsiones en las que se basaba el precio de la OPV.
Que la ASIC desestimara las investigaciones sobre el folleto y el uso de información privilegiada dejó sin respuesta las mayores preguntas, lo que alimentó la investigación del Senado en lugar de cerrar la historia.
Una OPV pone precio a una promesa: cuando la empresa no puede cumplir la previsión, el mercado vuelve a fijar el precio en cuestión de semanas, y las investigaciones desestimadas se convirtieron en un caso práctico del Senado sobre la timidez del regulador.
La ASIC afirma que su caso por divulgación continua contra Nuix va camino de juicio, y ha abierto una investigación aparte sobre la negociación de acciones por parte del consejero delegado Jonathan Rubinsztein, que Nuix dice que está «a punto de concluir». Nuix sostiene que su folleto fue «totalmente apropiado» y afirma que continúa su proceso de recuperación. La investigación del Senado sobre la ASIC exigió los expedientes de Nuix; la ASIC se ha resistido, ofreciendo en su lugar alegaciones y conversaciones a puerta cerrada, mientras la comisión ha utilizado sus poderes para ordenar su entrega.
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Las fuentes
- Nuix insider lifts the lid on share market float disaster, as ASIC faces hearings into its role ABC News · abc.net.au ·