La división británica de locales de Starbucks perdió 17,2 millones de libras (unos 19,2 millones de euros) en el año finalizado en septiembre de 2018, según un registro presentado en junio de 2019, lo que supone un giro desde un beneficio de 4,6 millones de libras del año anterior. La empresa atribuyó el descenso a la caída del tráfico peatonal en sus cafeterías en una economía deprimida y a consumidores que «quieren que el café se les entregue en casa o en el escritorio».
Desmantelar la red de locales resultó costoso: Starbucks asumió un impacto de 20 millones de libras por renegociar arrendamientos y cerrar locales no rentables en el Reino Unido, donde el cambio hacia el comercio electrónico y la caída de la confianza del consumidor en medio de la incertidumbre por el Brexit habían profundizado una crisis del comercio minorista. Mientras cerraba locales débiles, amplió los establecimientos con autoservicio —más de 100 ya propios y franquiciados— y comenzó la entrega a domicilio en Londres a través de Uber Eats, con planes de extenderse por Europa y Oriente Medio.
En Europa, Starbucks traspasó más locales a franquiciados —cediendo a su socio latinoamericano Alsea los derechos de Francia, los Países Bajos, Bélgica y Luxemburgo—, mientras su división de licencias registrada en el Reino Unido aumentó su beneficio gracias a un acuerdo de cápsulas Nespresso con Nestlé. «Hacer negocios en EMEA sigue siendo un desafío», dijo el presidente de EMEA, Martin Brok, citando «el cambiante panorama del consumidor, los altos alquileres y la incertidumbre política».
Una pérdida anual de 17,2 millones de libras en la división británica de locales (frente a un beneficio de 4,6 millones de libras un año antes) y un impacto de 20 millones de libras por renegociar arrendamientos y cerrar locales no rentables.
El negocio de cafeterías en el Reino Unido se construyó sobre el tráfico peatonal de las calles comerciales justo cuando los consumidores se pasaban a la entrega a domicilio y al comercio electrónico, dejando una red de locales dimensionada para una demanda que estaba desapareciendo.
Los altos alquileres en el Reino Unido amplificaron la exposición: cada local débil era un arrendamiento que había que pagar, renegociar o abandonar con un coste.
La incertidumbre política impulsada por el Brexit y la débil confianza del consumidor deprimieron al mismo tiempo las visitas a las cafeterías, convirtiendo una lenta deriva en una pérdida anual.
Una red de locales dimensionada para el tráfico peatonal se convierte en un pasivo cuando la demanda se traslada a la entrega a domicilio; la cartera de arrendamientos tiene que reducirse al mismo ritmo que el tráfico.
Según el registro de junio de 2019, Starbucks seguía adelante con los cierres, la ampliación de los establecimientos con autoservicio y la asociación de entrega a domicilio con Uber Eats; su división británica de locales y su operación europea de licencias pagaron juntas 22,6 millones de libras de impuestos en el Reino Unido ese año, frente a 13,7 millones de libras, una cifra que había sido un tema espinoso con los diputados británicos, que acusaron a la empresa de evasión fiscal, algo que Starbucks negó.
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Las fuentes
- Starbucks makes annual loss in the UK as cafe footfall declines The Irish Times (Bloomberg) · irishtimes.com ·